IMPERIALISMO Y DEPENDENCIA: UN DEBATE HISTÓRICO DEL SIGLO XX
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Es posible que la preocupación por el pasado resulte de la preocupación del estudioso para encontrar las razones de ciertas transformaciones de los sistemas políticos y económicos de su época.Mario Justo López (h)
Los conceptos de imperialismo y dependencia han encendido un debate histórico e ideológico a lo largo de todo el siglo XX. Desde los primeros escritos de J. A. Hobson y el texto clásico de V. I. Lenin, los autores intentaron explicar fenómenos contemporáneos mediante el estudio de la historia reciente. ¿Servirán estos conceptos para explicar las diferentes crisis económicas y sociales que se produjeron la última década del siglo XX? Me refiero a las crisis en el Sudeste Asiático, en México, en Brasil, y finalmente la crisis en la Argentina del año 2001. Contestar a estas preguntas excede los límites de este trabajo. Lo que pretendo es esbozar un estado de la cuestión que sirva como introducción a un trabajo futuro. Comenzaremos con los artículos de orientación socialista y marxista de Hobson y Lenin, seguiremos con las repercusiones de las teorías del imperialismo en la Argentina con los escritos de connotación nacionalista de los hermanos Irazusta y de Scalabrini Ortiz, continuamos con las críticas de los historiadores ingleses a las teorías marxistas del “imperialismo económico” de Koebner y la noción de “imperio informal” de Gallagher y Robinson, pasaremos a las teorías de la “dependencia” de Cardoso y Faletto y de Theotonio dos Santos para terminar con el análisis de las diversas teorías del argentino Mario Justo López (h).
El término imperialismo ya se empleaba desde mediados del siglo XIX, pero el primero que escribió una teoría acerca del imperialismo fue el periodista y miembro del Partido Laborista inglés, John Atkinson Hobson, en su libro Estudio del imperialismo, escrito en 1902 luego de regresar de Sudáfrica, donde había sido enviado como corresponsal inglés durante la guerra de los Boer. Comienza definiendo el colonialismo: “consiste en la migración de parte de los miembros de una nación a tierras extranjeras vacías o escasamente pobladas, y los emigrantes conservan los plenos derechos ciudadanos de que disfrutaban en la metrópoli o, en otro caso, crean en dichas tierras un sistema de autogobierno local en todo conforme con las instituciones de la metrópoli y sometido, en última instancia, al control de aquella. El colonialismo es una extensión de la nacionalidad y depende de la capacidad de los colonos para trasplantar la civilización que ellos representan al nuevo medio geográfico y social en el que se encuentran. Pero Hobson interpreta que, cuando la expansión de la nacionalidad se produce en un contexto donde los británicos son minoría, donde ejerce el poder político pero los habitantes no aceptan la dominación extranjera, esta situación da lugar al imperialismo, y, si el poder ejercido es despótico, puede crear un problema grave y permanente.
Hobson se refiere a lo que él conoce del Imperio Británico y extiende sus consideraciones a las colonias de Francia y Alemania en África. Cree que la existencia de varios imperios en competencia por los mercados es un fenómeno moderno, una perversión del nacionalismo. Considera que el imperialismo británico de fines del siglo XIX es perjudicial para el conjunto de los habitantes de la metrópoli, y se pregunta entonces “¿qué indujo a la nación británica a embarcarse en un negocio tan ruinoso?” La respuesta que nos da es que, si bien fue ruinoso para el conjunto de la nación, ha sido rentable para ciertas clases sociales.
Pasa luego a buscar quienes, dentro de Gran Bretaña, se beneficiaban con las políticas imperiales. Encuentra un primer grupo al que define en general como imperialismo comercial. Está formado por aquellos que obtienen beneficios de los trabajos y empleos necesarios para mantener el imperio, como ser: cuando se realizan gastos de fondos públicos en naves de guerra, cañones, pertrechos, en salarios para más puestos de militares y marinos, más cargos en los servicios consulares, beneficios para los industriales y los trabajadores de las empresas que proveen a los nuevos mercados, más trabajo para ingenieros, misioneros, y otros emigrantes. Grandes sumas de dinero del presupuesto se destinan a los fabricantes navales y a los de armamentos. Para Hobson, este es el núcleo del imperialismo comercial. El segundo grupo interesado en promover el imperialismo es el compuesto por los inversionistas. Los recursos aportados por estas inversiones en el extranjero son una parte importante del ingreso británico. Los excesos de ahorro de los grandes financistas y de los ahorros de la clase media se vuelcan a esos negocios en el exterior que suponen una renta más alta que en la metrópoli. Son estos inversores quienes presionan al gobierno para que les ayude a realizar colocaciones rentables y seguras en el extranjero. Además, los agentes bursátiles tienen como negocio fundar nuevas compañías y canalizar los recursos de los ahorristas hacia las colocaciones en el exterior. “La riqueza de estos grupos financieros, la magnitud de sus operaciones y sus ramificaciones organizativas a lo ancho del mundo los convierten en elementos decisivos y fundamentales en la marcha de la política imperial. Tienen más intereses que nadie en las actividades imperialistas, y los mayores medios para imponer su voluntad en las decisiones políticas de las naciones.”
Concluye con una denuncia: Todos estos grupos son los que abogan por extender las políticas imperiales, “Son una especie de parásitos del patriotismo que toman el color de éste para protegerse. Los representantes de estas fuerzas pronuncian bellas frases, hablan de su deseo de ampliar el área de la civilización, de crear un buen sistema de gobierno, de propagar el cristianismo, de acabar con la esclavitud y elevar el nivel de las razas inferiores.”
Mario Justo López (h) considera que Hobson, durante los primeros años del siglo XX, en vista de las consecuencias de la Guerra de los Boer en Sudáfrica, tenía una preocupación por el auge que habían tomado las inversiones en el exterior, que forzaban a las potencias a una política internacional más agresiva y amenazaban con la posibilidad de desencadenar una nueva guerra. Lenin, como veremos enseguida, estaba preocupado también por los acontecimientos recientes de la Gran Guerra que habían quebrado la “supuesta solidaridad de la clase trabajadora y la interpretación que de ello se hiciera como prueba de la falsedad de la teoría de la lucha de clases de Marx.”
Lenin escribió en Zurich, en la primavera de 1916, su libro: El imperialismo, Fase superior del capitalismo. En el prólogo admite que se basó en el escrito de J. A. Hobson para la parte teórica y que, dada la censura existente en Rusia, se cuidó de mencionar ejemplos que tuvieran relación con ese país. En el prólogo a la edición francesa y alemana de 1920 nos da la clave para comprender las motivaciones que lo impulsaron a escribirlo: sostiene que la Guerra Mundial ha sido de ambos lados una guerra imperialista por “el reparto del mundo, por la partición y el nuevo reparto de las colonias, de las ‘esferas de influencia’ del capital financiero.” Considera que “el capitalismo se ha transformado en un sistema universal de sojuzgamiento colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países ‘adelantados’.”
Luego, anuncia uno de los puntos importantes de su tesis al preguntarse dónde está la base económica del imperialismo, a lo que responde que se encuentra en el parasitismo y en la descomposición del capitalismo en su “fase histórica superior, es decir, al imperialismo.” Admite que esta noción la tomó del escrito de Rodolfo Hilferding: El capital financiero, cuyo subtítulo es la “fase última de desarrollo del capitalismo.” Para Lenin, el proceso de concentración capitalista de la industria en empresas cada vez más grandes es una de las características del capitalismo. Resalta luego el papel de la exportación de capitales y la creación de una red internacional de dependencia y de relaciones del capital financiero. “Lo que caracteriza al viejo capitalismo, en el cual dominaba plenamente la libre competencia, era la exportación de mercancías. Lo que caracteriza al capitalismo moderno, en el que impera el monopolio, es la exportación de capital.” Este excedente de capital no se consagra a la elevación del nivel de vida de las masas del país que los produce sino que se exporta al extranjero, a los países atrasados, donde los capitales son escasos, el valor de la tierra es pequeño, los salarios son bajos, las materias primas baratas y el rendimiento del capital es más lucrativo. Además, la exportación de capitales repercute en el desarrollo de los países en los que están invertidos, “acelerándolo extraordinariamente.” Algunos países como España, Rusia, Argentina, Brasil, China se presentan ante los grandes mercados de dinero exigiendo la concesión de empréstitos. En las operaciones de este tipo, el acreedor obtiene por lo general un beneficio extra: “un favor en el tratado de comercio, una base hullera, la construcción de un puerto, una concesión lucrativa o un pedido de cañones.”
Lenin considera que en la primera década del siglo XX ya se ha terminado la conquista de todas las tierras libres del planeta. Para Inglaterra, el período de intensificación de las conquistas corresponde a los años 1860 a 1880 y este proceso se acelera durante los últimos veinte años del siglo XIX. En Alemania y Francia, las conquistas imperiales corresponden a estos últimos veinte años. Por otro lado, el período de crecimiento del capitalismo no monopolista abarca de 1860 a 1870. “Es justamente después de este período cuando empieza el enorme ‘auge’ de conquistas coloniales.” En la época de mayor florecimiento de la libre competencia en Inglaterra, los dirigentes políticos eran adversarios de la política colonial y consideraban inevitable emancipación de las colonias. “¡En cambio, a fines del siglo XIX los héroes del día eran en Inglaterra Cecil Rhodes y José Chamberlain, que predicaban abiertamente el imperialismo y aplicaban una política imperialista con el mayor cinismo!”
Lenin se anticipa a los teóricos de la dependencia al sugerir que existe una situación de dependencia en ciertos países, señalando a la Argentina como ejemplo de país dependiente, aunque no se explaya demasiado en ese tema. Transcribo el párrafo: “Para esta época son típicos no sólo los dos grupos fundamentales de países —los que poseen colonias y las colonias—, sino también las formas variadas de países dependientes que desde un punto de vista formal, político gozan de independencia, pero en realidad se hallan envueltos en las redes de la dependencia financiera y diplomática. [...] Modelo [...] es, por ejemplo, la Argentina.” Considera que Argentina se halla en tal dependencia financiera de Londres que se la puede calificar como una “colonia comercial inglesa.” Señalando finalmente los vínculos que existen entre la burguesía argentina, el capital financiero y la diplomacia inglesa. El Pacto de Ottawa, que analizaremos más adelante, parecería confirmar, años más tarde, estas palabras.
Para Lenin, el imperialismo es la última fase del desarrollo del capitalismo, cuando se produce la sustitución de la libre competencia por el monopolio. Constituye el tránsito del capitalismo a un régimen superior. Podría decirse que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo. No satisfecho con esto, intenta una definición del proceso imperial. Contempla cinco rasgos esenciales: 1) Concentración de la producción y del capital hasta un grado de desarrollo que ha creado los monopolios; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación del capital financiero; 3) la exportación de capitales; 4) asociación monopolista de capitales que se reparten el mundo; 5) el reparto territorial del mundo ente las potencias capitalistas más importantes. Finalmente concluye diciendo que “El mundo ha quedado dividido en un puñado de estados usureros y una mayoría gigantesca de estados deudores.
Los escritos de Hobson y Lenin, si bien se referían a problemas de los países periféricos, su preocupación residía en la forma que el imperialismo afectaba a la sociedad europea y en especial a la clase trabajadora. Veremos a continuación la repercusión de estas ideas en la Argentina. En 1933, los hermanos Rodolfo y Julio Irazusta, escribieron el libro La Argentina y el Imperialismo Británico. El libro fue escrito como consecuencia del tratado suscripto entre la Argentina y Gran Bretaña, conocido como pacto Roca-Runciman, luego de las negociaciones entre el Vicepresidente argentino, Julio A. Roca (h) y Walter Runciman, presidente del Board of Trade de Londres. En él se critica la gestión del tratado por la misión de Roca, calificando la negociación del convenio como desastrosa. Además, el libro de los hermanos Irazusta es considerado como fundador de la corriente nacionalista denominada luego revisionismo histórico.
Lo que había sucedido fue que el Gobierno Británico, ante la grave crisis económica de los años 1929 y 1930, tomó la decisión de favorecer las importaciones desde los países del denominado Commonwealth: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Sudáfrica, y Rhodesia, y restringir la importación de productos de terceros países. Esto se convino en la Conferencia Imperial Económica en la ciudad de Ottawa durante los meses de julio y agosto del año 1932 y se conoce como el Pacto de Ottawa. A fines de ese año el gobierno Británico comunicó a la Argentina que ya no gozaba del libre acceso al mercado británico por haberse adoptado una nueva política. La República Argentina resultó uno de los principales perjudicados como resultado este tratado por dos razones: en primer lugar, al reducir la entrada de la producción argentina a Gran Bretaña se provocaría una caída importante de sus exportaciones pues una parte substancial de ellas estaba dirigida a ese mercado. En segundo lugar, como la principal fuente de recursos del Estado Nacional eran los derechos de aduana, esa caída del comercio exterior le quitaba recursos al erario público. Ante estos hechos, el gobierno de Agustín P. Justo envió a Inglaterra al vicepresidente Julio A. Roca (h) para reunirse con Runciman. Luego de arduas discusiones, se aprobó el tratado en abril de 1933. Al gobierno argentino se le garantizaba el acceso al mercado británico a cambio de concesiones en las tarifas aduaneras para la importación de productos británicos y cambio especial para la liquidación de divisas. Los argentinos aprobaron las condiciones británicas, quedando la distribución de la cuota de carne en manos de las empresas extranjeras y obteniendo los británicos una última concesión en materia de emisión de valores de cambio.
El libro de los hermanos Irazusta consta de tres partes. En la primera tratan acerca de la misión de Roca y de su opinión acerca de cómo debían de haberse llevado a cabo las negociaciones. En la segunda hacen un análisis del tratado y, refriéndose a la política argentina con respecto al capital extranjero consideran que: “Antes pudo servir para atraer capitales, que vinieron en condiciones de privilegio abusivo, y esquilmaron al país, pero que en parte valorizaron su riqueza natural. Ahora ya no servirá sino para salvar lo que sea salvable de los beneficios de aquel abuso.” Luego denuncian un intento de someter al país a cierto tutelaje citando al canciller inglés en la Conferencia Económica Mundial de Londres que dio que para obtener nuevos créditos “sería necesario cierto control del país prestamista,” y que por el momento no se concederían nuevos créditos sino que deberían ocuparse de asegurar el pago de lo ya adeudado. Seguidamente pasan a configurar la situación de dependencia, en el contexto de la gran depresión de los años treinta, con los siguientes párrafos:
Pero si la situación mundial sigue empeorando, las exigencias del proteccionismo imperial, que son más políticas que económicas, se acentuarán. Todas nuestras concesiones presentes y futuras, salvo la entrega total de nuestra soberanía, serían en el último caso previsto, vanas para evitar el retiro del cliente inglés.
Para que la entrega fuera materialmente provechosa, tendría que ser absoluta; no como la participación en el imperio de un gran dominio semilibre, sino como una dependencia directa de la Corona.
En la tercera parte: “Historia de la oligarquía argentina”, los autores hacen una interpretación de la historia desde el punto de vista de lo que llamamos hoy la corriente del revisionismo histórico. Reivindican la figura de Juan Manuel de Rosas y critican las ideas de Rivadavia y Sarmiento. Su posición es de un nacionalismo católico siendo su bandera el antiimperialismo, pero necesitaban diferenciarse de otros, como los socialistas y marxistas, que también ya habían hecho suyo el discurso antiimperialista.
También en Argentina, Raúl Scalabrini Ortiz, en su libro Política Británica en el Río de la Plata, sostiene que “el ferrocarril extranjero es el instrumento del antiprogreso.” Cita luego a Allen Hutt, que en su libro: El fin de las crisis, dice que la construcción de ferrocarriles en las colonias y en los países subordinados “es una muestra de imperialismo en su papel antiprogresista que es su esencia.” La argumentación principal de Scalabrini Ortiz es la siguiente: “El instrumento más poderoso de la hegemonía inglesa entre nosotros es el ferrocarril. El arma del ferrocarril es la tarifa. Las tarifas juegan un papel preponderante en la vida de un pueblo. Con ellas se pueden impedir industrias, crear zonas de privilegio, fomentar regiones, estimular cultivos especiales y hasta destruir ciudades florecientes. Es un arma artera, silenciosa y, con frecuencia, indiscernible hasta por el mismo que es víctima de ella.” Para fundamentar sus opiniones cita a continuación discursos pronunciados en el Congreso, como el del diputado Osvaldo Magnasco en el año 1891, donde pasa revista a los problemas que causaban las tarifas en las diversas provincias. Luego cita a Arturo Castaño, diputado riojano, también en 1891, José Heriberto Martínez y Carlos Alberto Tornquist, en junio de 1922, del ingeniero Humberto Canale, director de Puertos y Canales, en 1929, que se quejaba que los puertos de Mar del Plata y de Necochea no eran atendidos por el Ferrocarril Sud. Lo que no hace Ortiz es un estudio comparativo de las tarifas ferroviarias de Argentina con respecto a Estados Unidos, Canadá, o la propia Gran Bretaña en los períodos que abarca su estudio. Un trabajo de este tipo podría mostrar si eran abusivas las tarifas ferroviarias en la Argentina.
El historiador inglés Richard Koebner, en un artículo escrito en el año 1949 en The Economic History Review, critica las ideas de Hobson y Lenin acera del origen económico del imperialismo y cuestiona la forma en que se usa el término imperialismo. Dice que el vocablo imperialismo es ambiguo y, según sean los diversos autores, denota significados diferentes, pero la acepción más usada del término es cuando está acompañado por el adjetivo “económico”. Con “imperialismo económico” se intenta decir que las naciones llamadas de la “civilización occidental” fueron empujadas por sus capitalistas para dominar a pueblos más débiles en regiones lejanas, para explotarlas. Los que sostienen esta interpretación consideran que es en la época del capitalismo de fines del siglo XIX la que da lugar al imperialismo sin tener en cuenta que hubo imperios anteriores, como el Imperio Romano, en épocas en que la economía capitalista no existía. El autor se pregunta entonces si fue únicamente el interés de los grupos capitalistas los que expandieron los imperios o si, además del económico, hubo otros motivos.
Pasa luego a considerar el origen del término imperialismo. Comenzó su carrera durante la época del Segundo Imperio Francés y continuó usándose para calificar la política de Disraeli. El término nació con una connotación negativa de crítica a las políticas antes mencionadas. Continuó su empleo a fines del siglo XIX con los ataques a las guerras en África del Sur y las políticas de Estados Unidos en su guerra contra España en 1898. Luego el término imperialismo fue teorizado por Hobson que lo extendió para referirse a las políticas expansionistas de Francia y Alemania, como ya vimos en párrafos anteriores. Otros autores, en Alemania y en Italia, usaron el término imperialismo para calificar, ya sea en forma favorable o adversa, la política exterior británica, sin un específico contenido económico. También fue usado para designar otras políticas imperiales a lo largo de la historia, como el Imperio Romano, o el español. Antes de 1914 la acepción definida por Hobson del término imperialismo fue usada solamente por autores socialistas de Alemania y Austria como Bauer o Rosa Luxemburgo, que incorporaron el concepto de imperialismo a las ideas de Marx. Lenin estudió el libro de Hobson durante su permanencia en Suiza y publicó su artículo El imperialismo, fase superior del capitalismo cuando arribó a San Petersburgo en 1917. En sus traducciones al alemán y al francés sirvieron para afianzar los escritos de Rosa Luxemburgo y otros autores marxistas. En Estados Unidos, el profesor Acille Villate dio una serie de conferencias en el William´s College donde resaltaba los orígenes económicos del imperialismo en el que las potencias industriales obtenían mercados para su superproducción de manufacturas y capitales. Esto impulsó una vasta literatura norteamericana que no estaba vinculada con el socialismo. En consecuencia, Koebner encuentra tres grupos de pensamiento y propaganda del imperialismo: la marxista, la fabiana y la Americana. Todas son reelaboraciones de las teorías de Hobson y establecieron concepciones históricas similares.
Koebner formula luego su tesis central que cuestiona la validez histórica de la tesis del imperialismo económico. Para que ésta tuviera validez, habría que demostrar que el imperialismo encierra una cierta categoría de acciones políticas y administrativas de los gobiernos y que los grupos capitalistas tendrían que tener un papel relevante y además, que estas acciones tendrían que formar una parte importante de la estructura capitalista. Considera que no existen suficientes evidencias para que la teoría se sostenga, que no existieron flujos importantes de capital hacia las colonias y hacia otro tipo de empresas exteriores. Pasa luego a referir los sucesos británicos de fines del siglo XIX y comienzos del XX afirmando que la política imperial fue forzada por las circunstancias y no por la voluntad del gobierno. Que la ocupación de Egipto se hizo a pesar de la voluntad del gobierno y que las aventuras de Cecil Rhodes y de Gordon en África fueron empresas privadas. En el caso de Gordon, fue enviado al norte de Egipto para aplacar un levantamiento Sufí y, si en un primer momento el gobierno británico le retaceó el apoyo, luego envió una extraordinaria expedición que derrotó el levantamiento y aumentó las fronteras del Imperio Británico en el Sudán. En el caso de Rhodes, reconoce que la Rhode´s South African Company esta conectada en forma más cercana al capitalismo especulativo. Luego narra los sucesos en África de fines del siglo XIX, nos dice que el público inglés se había acostumbrado a pensar que las colonias eran una sección preciada de su nación y que una Bretaña grande era la verdadera Gran Bretaña. La relación entre imperio y comercio es confirmada en un discurso de George Wyndham, Ministro de Guerra durante la guerra de los Boer, donde proclama que en los lugares recónditos en los que exploradores ingleses pusieron sus plantas grandes porciones del capital inglés fue invertido. Concluye su ensayo diciendo: “Ha quedado claro que la experiencia económica era sólo una parte, aunque indispensable de la realidad que hizo nacer el concepto de ‘la era del imperialismo’ y el de ‘imperialismo económico’. Pero los motivos de moral política eran más poderosos y esos motivos estaban hondamente enraizados en la tradición inglesa.”
John Gallagher y Ronald Robinson publicaron el artículo The Imperialism of Free Trade, en el año 1953. En él elaboran el concepto de “Imperio Informal”. Sostienen los autores que Gran Bretaña se expandió durante el siglo XIX no solamente por su imperio formal, sino también por el imperio informal. No es posible comprender esta historia si tenemos en cuenta sólo el imperio formal. Es como describir un iceberg viendo la parte que emerge sobre la superficie. Los autores entienden que no es raro constatar que las conclusiones a las que llegan los distintos historiadores sean contradictorias porque recortan los hechos de acuerdo a sus diferentes hipótesis y en realidad están hablando de diferentes imperios. Entonces, dividen la historia en períodos llamados imperialistas y otros denominados antiimperialistas de acuerdo a que se extendiera o contrajera el imperio formal o aumentara o disminuyera la creencia en la importancia de la hegemonía británica en ultramar. Por ejemplo Hobson y Lenin sostienen que la fase imperialista de fines del siglo XIX es la etapa superior del capitalismo que necesariamente desembocaría en una ampliación del Imperio. Sin embargo, este razonamiento tiene ciertas falencias que los hechos contradicen: durante el período de 1841 a 1851, Gran Bretaña anexó a Nueva Zelanda, la Costa de Oro, Lebuan, Natal, Punjab, Sind y Hong Kong. En los siguientes veinte años, anexó otra serie de colonias, todo esto en el período considerado por dichos autores como no imperialista. Si contemplamos el imperio informal, las dificultades son todavía mayores. Lo que se puede apreciar entonces es una política continua de expansión, ya sea por medios formales o informales. La intención de no anexar no quiere decir que no existiera una intención de no controlar. La presunción de que el gobierno británico, en la época del libre comercio, consideraba superfluo el imperio, viene de sobrestimar los cambios en las formas legales. Durante toda la época victoriana el gobierno de las colonias era retenido en los casos que eso significara sacrificar o poner en peligro el liderazgo británico o sus intereses. O sea que la política imperialista era permanente, a veces con anexiones y otras con un imperialismo informal, dependiendo de las necesidades de control. Esto debilita las tesis socialistas que consideran al imperialismo como consecuencia de la concentración monopólica industrial y financiera de fines del siglo XIX.
Analizaremos ahora la teoría de la dependencia, que fue elaborada desde el punto de vista de América Latina, durante la década del 1960 por Theotonio dos Santos, Fernando Enrique Cardoso y Enzo Faletto, entre otros. Esta teoría fue concebida para explicar el “fracaso del modelo de desarrollo autónomo basado en la industria, o de desarrollo orientado hacia el mercado interno”.
Fernando Enrique Cardoso y Enzo Faletto escribieron entre los años 1966 y 1967 el libro Dependencia y Desarrollo en América Latina. Se plantean la siguiente pregunta: Si los países de América Latina al terminar la Segunda Guerra Mundial estaban en condiciones de completar su sector industrial y comenzar a lograr un desarrollo autosustentado y todos los factores actuando en conjunto parecían suficientes para lograr el automatismo de crecimiento impulsados por los estímulos del mercado, era difícil explicar por qué las políticas aplicadas no fueron suficientes para lograr su objetivo. A continuación sugieren dos respuestas posibles: o bien “faltaron las condiciones institucionales y sociales” que hicieran posible dicho desarrollo o “había en realidad un error de perspectiva que hacía creer posible un tipo de desarrollo que económicamente no lo era?” Para explicar estos hechos elaboraron la teoría de la dependencia. Consideran que es necesario redefinir la noción de subdesarrollo en el marco de la formación del sistema productivo mundial. “La situación de subdesarrollo se produjo históricamente cuando la expansión del capitalismo comercial y luego del capitalismo industrial vinculó a un mismo mercado economías que, además de presentar grados diversos de diferenciación del sistema productivo, pasaron a ocupar posiciones distintas en la estructura global del sistema capitalista.” No solamente había una diferencia de etapa en la evolución del sistema productivo sino que también había una diferencia de función o posición dentro de la estructura económica internacional.
Theotonio dos Santos define la dependencia de la siguiente forma:
La dependencia es una situación donde la economía de cierto grupo de países está condicionada por el desarrollo y expansión de otra economía, a la cual se somete aquella. La relación de interdependencia establecida por dos o más economías, y por estas y el comercio mundial, adopta la forma de dependencia cuando algunos países (los dominantes) pueden expandirse y autoimpulsarse, en tanto que otros (los dependientes) sólo pueden hacerlo como reflejo de esa expansión, que puede influir positiva y/o negativamente en el desarrollo inmediato.
Siguiendo la argumentación de Cardoso y Faletto, en la situación colonial, la dependencia aparece como reflejo de lo que acontece en la metrópoli, la situación de dependencia en las naciones subdesarrolladas en el período posterior a la independencia política, surge como una dinámica social más compleja. Depende de vinculaciones de subordinación al exterior y del comportamiento social, político y económico de intereses nacionales. No es una variable externa sino que depende de la configuración de las “relaciones entre las distintas clases sociales en el ámbito mismo de las naciones dependientes.”
Los teóricos del desarrollo suponían que en los países de la periferia era necesario “repetir la fase evolutiva de las economías de los países centrales.” Cardoso y Faletto amplían el concepto de la siguiente forma:
Los países latinoamericanos, como economías dependientes, se ligan en estas distintas fases del proceso capitalista a diferentes países que actúan como centro, y cuyas estructuras económicas inciden significativamente en el carácter que adopta la relación. El predominio de la vinculación con las metrópolis peninsulares —España o Portugal— durante el período colonial, la dependencia de Inglaterra más tarde y de Estados Unidos por último, tiene mucha significación.
Cuando se rompe la dependencia colonial y se pasa a la dependencia de Inglaterra, ésta tiene como sustento interno una clase social formada por productores nacionales que estaban en condiciones de establecer un acuerdo entre las diversas fuerzas sociales por lo que estaban llamados a tener una situación privilegiada. Esto muestra que si se compara con los patrones europeos o norteamericanos, la situación de subdesarrollo de América Latina no es una desviación que debe corregirse sino un “cuadro histórico distinto por su situación periférica.” Luego de las luchas por la independencia a comienzos del siglo XIX, las naciones latinoamericanas tuvieron que dar un nuevo orden a la economía y a la sociedad local. Hubo un período anárquico hasta mediados del siglo, luego del cual se delinearon los límites territoriales y los grupos hegemónicos recuperaron sus relaciones con los mercados mundiales y con los demás grupos locales. “Se perfila entonces una primera situación de subdesarrollo y dependencia dentro de los límites nacionales.” Inglaterra se relaciona con la periferia a través del abastecimiento de materias primas y no en la inversión de capitales productivos. Las inversiones se orientaban a los sectores en que las economías locales no estaban en condiciones de desarrollar, como el sistema de transportes, el financiamiento de empréstitos para la realización de obras locales, generalmente garantizadas por el Estado, más que en inversiones directas.
Seguidamente pasan a reseñar el proceso de industrialización de las principales naciones latinoamericanas ya en el siglo XX, como consecuencia de la forzada sustitución de importaciones, consecuencia del aislamiento con los proveedores externos durante las guerras mundiales, y luego bajo la amparo de políticas arancelarias proteccionistas. En estas condiciones pudo darse un desarrollo económico con estabilidad. Pero esta “modernización se hace a costo de un autoritarismo creciente y sin que disminuya el cuadro de pobreza típico del ‘desarrollo con marginalidad’. [...] el orden se mantiene gracias a mecanismos abiertos o disfrazados de presión y violencia.”
La interpretación de Cardoso y Faletto consiste en que existen límites estructurales precisos para este tipo de desarrollo. La industrialización requiere cantidades importantes de acumulación de capital, lo que a su vez produce una fuerte diferenciación social. La vinculación de las economías periféricas al mercado internacional se da ahora como inversiones industriales directas en los nuevos mercados nacionales. Estas inversiones pueden generar elevados índices de desarrollo, pero, a pesar de ello, las decisiones económicas y de inversión “pasan” por el exterior y pueden depender de presiones externas. Las empresas extranjeras pueden transformar sus beneficios económicos en capital, y este capital puede ser invertido en las economías centrales o en otras economías dependientes, distintas de aquellas en donde se generaron. En estos casos, mediante la transferencia desde el exterior de capitales, técnica y organización se “inaugura un nuevo eje de la economía nacional. [...] esa revolución implica, por supuesto que en un plano más complejo, un nuevo tipo de dependencia.”
Ernesto Laclau, en su ensayo Modos de producción, sistemas económicos y población excedente. Aproximación histórica a los casos argentino y chileno, publicado por primera vez en 1969, introduce el concepto de renta diferencial para explicar el auge de la economía argentina de fines del siglo XIX y comienzos de siglo XX. La renta diferencial surge de los menores costos de la producción agropecuaria con respecto a los altos precios que se obtenían por sus productos en el exterior. “La renta era muy superior al beneficio agrario.” Define la dependencia económica como “la absorción estructural y permanente del excedente económico de un país por parte de otro.” Como es el caso de dos países económicamente vinculados pero que la división internacional del trabajo determinara en uno de ellos una composición menor de capital. Sería como la relación de la Argentina y Gran Bretaña antes de la crisis del año 30. Lo explica del siguiente modo: El monopolio de la tierra y la elevadísima renta diferencial proveniente de la inagotable fertilidad de la llanura pampeana se unieron para consolidar la estructura a la vez capitalista y dependiente de la economía argentina. La inserción de la Argentina en el mercado mundial reviste de esta forma una estructura económica vulnerable y dependiente porque al ser la renta diferencial el motor de todo el proceso, ésta “pasó a ocupar el lugar que en un capitalismo no dependiente corresponde a la acumulación de capital.” La magnitud de la renta diferencial depende de la posibilidad de colocar los excedentes en el mercado internacional y esta posibilidad depende de la “acumulación capitalista” de los países avanzados, “toda la expansión económica del país terminaba por depender de una variable que escapaba a su control.”
Según Laclau, en los países altamente industrializados, los efectos de las crisis económicas tendieron a neutralizarse mediante mecanismos anticíclicos, como por ejemplo la regulación de la tasa de interés del Banco de Inglaterra, lo que les permitía regular el flujo de capitales. Esto hacía que la crisis se transfiriera a los países de la periferia que, además de la crisis que soportaban, debían sufrir una fuga de capitales.
Desde el otro lado del Atlántico, D. C. M. Platt, en dos de sus escritos, cuestiona las teorías del imperialismo y de la dependencia desde un punto de vista liberal. En el primero se plantea la cuestión de “qué es lo que influye en los gobiernos para determinar la forma de su imperialismo.” Considera que la teoría del imperialismo está incompleta porque falta un estudio profundo del poder político y económico de los individuos privados en el marco del imperialismo informal y el control ejercido por el agente “financiero, inversionista, concesionario, contratista, comerciante y administrador extranjeros, operando independientemente de la ayuda gubernamental en el sector subdesarrollado del mundo.” Reconoce empero que en muchos casos no es posible diferenciar las presiones ejercidas por el empresario de las ejercidas por su gobierno. Considera que el control británico tenía fundamentalmente origen en los empresarios privados y no del gobierno, en el período anterior a 1914. Platt sostiene que en el período de laissez-faire el vínculo económico existía, entonces, “Si ‘imperialismo’ es solamente la descripción de una relación económica automática entre países capitalistas y países subdesarrollados, entonces los europeos eran ciertamente imperialistas en América Latina antes de 1914.”
En ese imperialismo informal, el instrumento más poderoso de control era la negación del crédito. Se ejercía mediante el Listing Comité de la bolsa de Londres y por la Corporación de Accionistas extranjeros. “No pocos gobiernos latinoamericanos se derrumbaron por faltarles su apoyo.” Los gobiernos latinoamericanos dependían de las casas financieras europeas para sus préstamos y ayudas y, cuando un gobierno se hallaba en problemas, los gerentes financieros internacionales imponían condiciones duras antes de otorgar un préstamo de ayuda como ser: el pago de los derechos de aduana directamente a los bancos extranjeros, destrucción del papel moneda, restricciones en el gasto del estado, entre otras. Desde su posición liberal, considera que se debería abandonar el “vocabulario tradicional de ‘imperialismo económico’, y considerar en su lugar las categorías de comercios, industrias y servicios que, por su naturaleza, dieron poder y control a los individuos, nativos o extranjeros, que los manejaban.” Concluye diciendo que, si bien la presencia de financieros, diplomáticos, inversionistas y comerciantes fue considerada como evidencia suficiente del control del “imperialismo económico” en acción, y, aunque fuera cierto en ocasiones particulares, “no puede ser considerado como regla.”
Platt, en su segundo artículo: Objeciones de un historiador a la teoría de la dependencia en América Latina en el siglo XIX, publicado en 1980, arremete contra la teoría de la dependencia. Comienza tomando la definición de Theotonio dos Santos que ya mencionáramos en páginas anteriores. Toma la idea de Philip O´Brien de que el subdesarrollo de los países de América Latina está condicionado por su posición en la economía internacional y por las relaciones entre estructuras internas y externas. Cita luego a Stanley y Barbara Stein quienes postulan que después de la independencia de España, la herencia colonial de una economía orientada a la exportación llevó a estos países a una economía vinculada con la oferta y la demanda situada fuera de las economías nacionales. Inglaterra reemplazó a España en este esquema. Similares consideraciones encuentra en los escritos de André Gunder Frank para Chile y de Fernando Enrique Cardoso y Enzo Faletto que comentamos en páginas anteriores. América Latina participó entonces en la economía internacional como productora de materias primas, metales preciosos y alimentos y como importadora de bienes de manufacturados y de capital. Las decisiones en materia de infraestructura y de producción dependían de la metrópoli. “Al concentrarse en la exportación de productos primarios, América Latina no pudo desarrollar una capacidad autónoma de crecimiento y transformación.”
Platt comienza cuestionar la idea tradicional de que la economía colonial estuviera orientada hacia las exportaciones. Considera que durante ese período, las minas de oro y plata fueron un elemento más en economías mayoritariamente orientadas hacia adentro, primariamente como economías de subsistencia. Puntualiza que, luego de la independencia, América Latina se retiró durante cincuenta años del comercio y de las finanzas mundiales. A fines del siglo XIX muchos países latinoamericanos, entre ellos la Argentina, se dedicaron a abastecer de materias primas y de alimentos a los “centros hegemónicos”. Esto fue ventajoso para la Argentina hasta 1929. “La Argentina se dedicó a abastecer de lana, cereales, carne ovina, y vacuna los Centros hegemónicos y se volvió rica gracias a estos productos.” Concluye su trabajo con el siguiente párrafo:
“Es obvio que hubo una superposición de presiones internas y externas que influyeron sobre el crecimiento, especialmente en la Argentina. Pero sería incorrecto señalar que los países de América Latina en el siglo XIX sólo podían expandirse y ser autosuficientes como reflejo de la expansión de los países dominantes (dos Santos), o que ‘la dinámica interna de la sociedad de América Latina y su subdesarrollo fueron condicionadas fundamentalmente por la posición de América Latina en la economía internacional’ (O´Brien).”
Las objeciones que podemos hacer a este razonamiento son: en primer lugar que, como señala Laclau, los mercados de los productos agrícolas o extractivos de los países periféricos estaban en el exterior, y su venta y producción dependían mayormente de la demanda externa. En segundo lugar, Platt limita su primer artículo hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, y el segundo al el siglo XIX, mientras que las teorías de la dependencia de Dos Santos y de Cardoso y Faletto buscan explicar fenómenos de la segunda mitad del siglo XX. Las referencias que hacen Cardoso y Faletto a la historia del siglo XIX fueron hechas para exponer la forma en que se fue configurando una situación de dependencia y no que realmente hubiera una situación de dependencia en dicho siglo, cuando todavía Europa, y en especial Gran Bretaña, practicaban el liberalismo en sus relaciones económicas internacionales. La frase es: se perfila una relación de dependencia, o sea que comienza a construirse una situación de dependencia, aunque no fuera evidente para los actores en ese momento. Platt, al circunscribir de esta forma los períodos de su estudio elude elegantemente el problema. Nada nos dice entonces de la situación provocada en las naciones periféricas por las guerras mundiales ni por la crisis del año treinta y de las políticas proteccionistas aplicadas a partir de entonces por los países centrales.
Mario Justo López (h), en su libro dedicado a estudiar los ferrocarriles en la argentina durante la década de 1887 a 1896, dedica un capítulo para hacer un repaso de las teorías del imperialismo y la dependencia. Considera que las transformaciones experimentadas por la Argentina durante la década estudiada son consideradas como confirmatorias de dichas teorías. Que durante dichos años que “se consolidó la supremacía del capital extranjero, fundamentalmente británico, en la actividad ferroviaria en la Argentina. Esa supremacía habría sido uno de los instrumentos más eficaces para mantener la subordinación de la economía y de la política argentinas a los intereses del poder imperial.” Comienza analizando los escritos de Raúl Scalabrini Ortiz, continúa con la obra de los hermanos Rodolfo y Julio Irazusta, analiza las teorías de Hobson y Lenin, el imperio informal en el trabajo de Gallagher y Robinson, y la teoría de la dependencia de Cardoso y Faletto que ya hemos visto. Pasa a discutir a continuación la relación que existe entre las teorías como la de la dependencia y los hechos históricos que intentan explicar. El estudio de la historia reciente satisface la preocupación del investigador para encontrar las razones de las transformaciones de los sistemas políticos o económicos de su época: “Hobson pretendía dar una explicación al extremado vigor que habían tomado las inversiones en el extranjero. [...] Lenin estaba preocupado por la forma en que los acontecimientos recientes, en especial el estallido de la gran guerra, habían alterado la supuesta solidaridad de la clase trabajadora, [...] Cardoso y Faletto llegaron a la descripción de hechos históricos por la alarma que les causaba la evidente ‘incapacidad’ de los países de América Latina para entrar en una etapa de desarrollo económico.” López cuestiona luego el método inductivo empleado para estos razonamientos donde, teniendo en cuenta similitudes y repeticiones de ciertos hechos históricos se llega a formular proposiciones generales. Siguiendo el razonamiento de Ezequiel Gallo, sostiene que sobre la base de las teorías de la dependencia y del imperialismo, “se edificó un diagnóstico histórico en flagrante contradicción con los hechos y con las opiniones dominantes en la época criticada. [...] Los mediocres resultados alcanzados en este último medio siglo fueron, pues, simétricos a la calidad del diagnóstico efectuado por los analistas históricos y sociales. [...] La politización de la historia es la negación de la posibilidad de un conocimiento serio de ella.”
Cuestiona luego la tesis que sostiene que en el período por él estudiado, se habría consolidado el poder imperial de Gran Bretaña sobre la República Argentina. Esta tesis, como ya vimos, se sustenta en ciertos hechos: el otorgamiento de la concesión muchas líneas ferroviarias, algunas de ellas con garantía, la venta de las líneas de propiedad estatal, la rescisión de las garantías reemplazándolas por subsidios, la aceptación de aumentos de tarifas, la división del país en zonas por las compañías ferroviarias, “todo ello serviría para demostrar la exactitud de las teorías.” Sin embargo, considera que lo que estas teorías resaltan es mucho menos que lo que ocultan, porque en dicho período se produjeron conflictos entre diferentes grupos de empresarios, entre promotores y empresarios de ferrocarriles, entre los agentes financieros y los ahorristas. Además, refiriéndose a los pequeños inversionistas en las compañías ferroviarias, concluye en que “Parece difícil que esas personas coincidieran con la afirmación contenida en la teoría de la dependencia, en el sentido de que la actividad de las clases dirigentes en las economías centrales se ha caracterizado siempre por su ‘eficiencia y consenso’”.
Hasta aquí hemos analizado las principales teorías acerca del colonialismo y la dependencia que se desarrollaron durante el siglo XX, tanto en autores europeos como latinoamericanos. Encontramos algunas incongruencias en este debate de ideas, especialmente en los casos en que los autores se refieren a períodos distintos de tiempo. Por ejemplo las objeciones de Platt y de Mario Justo López (h) a dichas teorías se basan en estudios de la historia del siglo XIX, mientras que los autores de la teoría de la dependencia se refieren a los acontecimientos del siglo XX, y en especial luego de 1950, cuando se agota el crecimiento basado en la sustitución de importaciones.
Sin embargo, en el caso de la Argentina, el Pacto de Ottawa, que fue una acción de política económica de Gran Bretaña, puso en evidencia la posición de dependencia del país ante las decisiones tomadas por un grupo de países, el Commowealth, donde se aplicaron preferencias y restricciones al comercio internacional, dejando de lado la política liberal del Reino Unido hasta ese momento. Ante estas decisiones poco podía hacer la Argentina. Otro de los puntos importantes a tener en cuenta en estudios más extensos es lo sugerido por Laclau, cuando afirma que los países con excedente de capital pueden, al aplicar políticas anticíclicas, transferir sus crisis a los países periféricos o dependientes que no cuentan con dichos instrumentos.
Creo que para el análisis de los fenómenos económicos y sociales de los países periféricos, las teorías del imperialismo y de la dependencia, despojadas de las connotaciones políticas que le dieron sus autores, me refiero al marxismo de Lenin o al nacionalismo de los hermanos Irazusta o el liberalismo de Platt, no forman solamente parte de un análisis académico, son categorías que todavía tienen vigencia para explicar las crisis socioeconómicas de los países periféricos.
domingo, 18 de octubre de 2009
La Escuela Neoclàsica
ESCUELA NEOCLÁSICA (ECONOMÍA)
http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_neocl%C3%A1sica
De Wikipedia, la enciclopedia libre
La escuela neoclásica es un enfoque económico basado en el análisis marginalista y el equilibrio de oferta y demanda. Entre los neoclásicos modernos puede distinguirse, entre otros, a los nuevos clásicos (muchos de los cuales son partidarios del monetarismo) y los adherentes de la síntesis neoclásica (muchos de los cuales son además adherentes del llamado neokeynesianismo).
Entre los supuestos de enfoque neoclásico está que el comportamiento económico surge del comportamiento agregado de individuos (u otro tipo de agentes económicos) que son racionales y tratan de maximizar su utilidad o beneficio mediante elecciones basadas en la información disponible.
Hoy en día, el enfoque de la escuela neoclásica predomina entre los economistas. Aunque existen muchas críticas a varios de los supuestos de la escuela neoclásica, frecuentemente algunos de estas críticas han sido incorporadas en nuevas versiones de la teoría neoclásica (por ejemplo, la escuela neokeynesiana está basada tanto en principios neoclásicos como keynesianos).
La economía neoclásica es el producto de varias escuelas de pensamiento en economía. No todos están de acuerdo acerca de qué se denomina la economía neoclásica, y el resultado de esto es una amplia gama de aproximaciones neoclásicas a varias áreas problemáticas y dominios; arrancando de las teorías del trabajo a teorías de los cambios demográficos.
E. Roy Weintraub expresa que la economía neoclásica se basa en tres cuestiones, sin embargo algunas ramas de la teoría neoclásica pueden tener distintas aproximaciones:
1. Las personas tienen preferencias racionales hacia los resultados que pueden ser identificados y asociados con un valor.
2. Los individuos maximizan la utilidad y las firmas maximizan la ganancia.
3. Las personas actúan independientemente en base a información completa y relevante.
HISTORIA
Los iniciadores de la escuela neoclásica fueron los marginalistas que insistieron en un análisis económico libre de historicismo y cuyo modelo matemático se asemejara más a las ciencias físicas. Esto en parte fue una demanda de rigor científico y en parte fue una reacción contra el historicismo del marxismo. Tanto el marxismo como las ideas económicas dominantes previas a la consolidación del marginalismo fue el enfoque clásico basado en las ideas de Adam Smith y de David Ricardo[2] .
ESCUELA MARGINALISTA
Los iniciadores de la escuela marginalista fueron Carl Menger, León Walras, William Stanley Jevons, Alfred Marshall y Knut Wicksell. Sus formulaciones, como todas las de la primera escuela neoclásica giran en torno al principio de utilidad marginal decreciente. Fundando el subjetivismo de la escuela austríaca, Menger se diferenció de sus contemporáneos considerando que el análisis económico debería partir del análisis de las necesidades humanas y de las leyes que determinan la utilización de los recursos disponibles para satisfacerlas. A diferencia de la escuela clásica considera que el valor de los bienes está determinado por el deseo y la necesidad, y no por el costo de producción así como tampoco la cuantía de trabajo que se haya empleado en producirlos.
SÍNTESIS NEOCLÁSICA
El marginalismo fue el enfoque dominante hasta la crítica keynesiana basada sobre todo en consideraciones de tipo macroeconómico. Aunque la crítica keynesiana sobre cuestiones macroeconómicas se consideró valioso, el enfoque marginalista seguía siendo visto como un enfoque riguroso especialmente para explicar el comportamiento microeconómico de ciertos aspectos. Es por eso que algunos autores como John Hicks trataron de construir un enfoque más amplio que sintetizara las ideas más valiosas de ambos enfoques, el resultado se conoció como "síntesis neoclásica" o "neokeynesianismo", siendo ambos nombres equivalentes aunque preferidos por unos autores o por otros en gran medida dependiendo de sus simpatías políticas.
REACCIÓN MONETARISTA
La introducción de ciertos aspectos keynesianos en la teoría, cosa que condujo a un tipo de política económica intervencionista entre 1950 y 1973 fue criticada ampliamente por un sector de los economistas neoclásicos, como George Stigler, Milton Friedman o Robert Lucas, precisamente en el período de mayor expansión económica conocido en la historia de la humanidad.[3] [4] La nueva situación que se produjo a partir de 1973 con la Crisis del petróleo de 1973 y la estanflación subsiguiente en Estados Unidos, favorecieron la crítica a las políticas neokeynesianas vigentes en el período anterior.[5] Esto ayudó al surgimiento de una corriente de la economía neoclásica conocida como monetarismo que empezó a ser influyente en algunas de las políticas económicas internacionales (macroeconómicas) especialmente a partir de 1980.
FUNDAMENTOS METODOLÓGICOS EN ECONOMÍA NEOCLÁSICA Y ECONOMÍA POLÍTICA: (Y III) CRITERIOS METODOLÓGICOS EN LA ECONOMÍA (Y EN LA ECONOMÍA DEL DESARROLLO, EN PARTICULAR)
http://www.elrevolucionario.org/rev.php?articulo679
Parece necesario abordar el estudio de los sistemas complejos y de sus dinámicas de largo plazo, esto es, la problemática del desarrollo, con la mente abierta a la posibilidad de enfoques alternativos –-aunque no estén formalizados, o sólo lo estén parcialmente-– que encaren la «dura realidad» despojada de «bellas mentiras matemáticas».
MATEMÁTICAS Y ECONOMÍA NEOCLÁSICA
Parece necesario abordar el estudio de la problemática del desarrollo, con la mente abierta a la posibilidad de enfoques alternativos que encaren la «dura realidad» despojada de «bellas mentiras matemáticas».
Lo planteado hasta aquí permite demostrar que el programa de investigación neoclásico que propone Krugman para la economía, y para la teoría del desarrollo en particular, no tiene bases teóricas ni empíricas sólidas. Por eso proponemos –-como muchos otros economistas «heterodoxos»–- un abordaje del estudio de la economía, y de los problemas del desarrollo, que se libere de las absurdas ataduras que imponen el obsesivo formalismo matemático y el reduccionismo metodológico individualista. Lo cual no significa desechar todo formalismo, o negar los estudios del comportamiento micro o individual. De lo que se trata es, hasta cierto punto, de encontrar una «justa proporción» de las cosas.
El uso de las matemáticas y las predicciones económicas
Subrayamos que la crítica al formalismo matemático neoclásico no debe interpretarse como rechazo al uso de las matemáticas. Las matemáticas son un instrumento útil y necesario para las ciencias sociales, y existen muchas relaciones que pueden y deben expresarse matemáticamente. Además, el empleo de las matemáticas en economía no es patrimonio exclusivo de los neoclásicos, o de los economistas defensores a ultranza del liberalismo económico; así como tampoco los heterodoxos son sus críticos impenitentes. Say y sus seguidores, defensores a ultranza del liberalismo económico, en el siglo XIX rechazaban el uso de las matemáticas en economía. Marx, crítico del sistema capitalista, trató de expresar muchas de las relaciones esenciales de su teoría en forma matemática; los esquemas de reproducción simple y ampliada, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, la formación de los precios de producción, están formulados en términos verbales y matemáticos.
Lo que sí hay que tener presente es, en primer lugar, que el uso de las matemáticas en economía no puede evitar la discusión de los supuestos de los que se parte, ni la relación con la realidad de esas ecuaciones y fórmulas. En segundo término, que muchas veces una ecuación puede darnos una idea cualitativa de un fenómeno, pero puede no ser resoluble; o puede ser resoluble en principio, pero el teórico puede no disponer de los datos o parámetros que permitan darle valores precisos, o predecir el curso futuro de los acontecimientos. Por ejemplo, matemáticamente se puede expresar la ley que habla de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a medida que aumenta la inversión de capital constante por obrero (según la teoría de Marx). Aquí, en primer lugar, lo importante es constatar que esto tenga su correspondencia con la realidad (la inversión de capital por obrero, ¿crece efectivamente con el desarrollo capitalista?). Y en segundo término, a partir de esta ley tendencial se puede predecir que en el sistema capitalista habrá un impulso a las crisis recurrentes. Ésta es una predicción científica, que surge de determinaciones fundamentales del sistema. Pero no son determinaciones que permitan predecir lo que va a suceder como si se tratara del mecanismo de un reloj. Cuándo estallará una crisis, cuál será su dinámica, su profundidad, las condiciones de su salida, &c., dependerán de múltiples variables que ningún sistema de ecuaciones está en condiciones de recoger. Ni siquiera existe la precisión necesaria en los datos como para hacer esas predicciones; y ninguna teoría, neoclásica o heterodoxa, está en condiciones de hacerlo. Obsérvese al respecto la actual crisis (en curso) financiera de Estados Unidos. No hay modelo económico que pueda decir, en plena crisis, cuánto caerá el producto, la inversión o el consumo, o cuáles serán las pérdidas de los bancos de aquí a tres meses (no hablemos ya de algún plazo más largo). Esto a pesar de que los ojos y las mentes de los más brillantes analistas siguen minuto a minuto el desenvolvimiento de la crisis. Más aún, ni siquiera la Reserva Federal pudo aplicar «a rajatabla» los modelos macroeconómicos de los nuevos keynesianos con los cuales, supuestamente, debería establecer de forma determinantica, matemáticamente exacta, la política monetaria. Existen ignorancias paramétricas que son insuperables; hay datos que no se conocen por la propia naturaleza de la actividad privada: ¿cuánta deuda basura emitieron bancos y financieras, por caso? O datos que llegan con retrasos; a lo que se suma la incógnita que siempre representan las reacciones de las clases y grupos sociales: ¿cómo reacciona el mercado ante un mal balance de una gran empresa? No hay modelo capaz de predecirlo.
Si esto es así, y se agregan comportamientos no lineales –-movidos por los «espíritus animales», de los que hablaba Keynes–- puede comprenderse cómo pueden surgir movimientos caóticos, esto es, que no sigan patrones regulares y predecibles.
Asimismo, si es imposible predecir en el corto plazo la evolución de una crisis, también es imposible establecer mecánicamente qué países se desarrollarán en el largo plazo, y cuáles no, a partir de algunas ecuaciones o sistemas de ecuaciones; o de algunas variables «dadas». Aquí las variables, si se quiere, son todavía más complejas e impredecibles que en los modelos macroeconómicos de corto plazo. Los comportamientos políticos, las luchas de clases, los desarrollos tecnológicos, los recursos naturales, etc., inciden de manera intrincada. Es también imposible, por todo lo que hemos explicado, pretender derivar estas cuestiones de partes simples y agentes individuales.
¿Significa esto que no hay posibilidad de ciencia?
No, en absoluto. En primer lugar porque no toda ciencia tiene por qué ser predictiva; por lo menos en un sentido determinantico y mecánico. Una ciencia puede ser en gran medida explicativa. Por ejemplo, la biología no puede predecir cómo evolucionarán las vacas de aquí a 100 años; pero esto no significa que la biología no sea una ciencia. De la misma manera la geología predice que en determinada área se producirá, con toda probabilidad, un terremoto en los próximos 100 años; pero no puede decir en qué fecha ocurrirá, ni de qué magnitud será el temblor. Y no por ello deja de ser una ciencia. De la misma manera, en las diferentes teorías económicas se pueden encontrar criterios que permitan explicar por qué algunos países se desarrollaron más o menos; qué conjunción de factores dieron tales o cuales resultados; y acercarse al estudio de escenarios posibles. En todo esto los «modelos» serán de utilidad más bien limitada; pero no por eso dejará de ser una discusión científica, que demanda rigurosidad conceptual.
Por otra parte –-y esta es una diferencia con Lawson y los poskeynesianos-– pensamos que la teoría económica puede descubrir movimientos tendenciales de largo plazo, a partir de leyes sociales, como son la ley del valor—trabajo, de la plusvalía, y la acumulación del capital. Estos movimientos tendenciales permiten prever impulsos de largo plazo; por ejemplo, a la profundización del mercado mundial, en tanto continúe existiendo el sistema capitalista. Pero jamás de estas tendencias podrán derivarse los comportamientos singulares; por ejemplo, los ritmos y formas particulares del desarrollo. Dejamos apuntada esta diferencia importante con la visión poskeynesiana, que tratamos más ampliamente en otros escritos [véase, por ejemplo, Astarita 2006].
¿Ideas falsas con formalizaciones exactas, o viceversa?
Por otra parte es equivocada la noción (la vimos en Krugman, y es una constante en los neoclásicos) de que es preferible tener formulada matemáticamente una idea falsa, que expresar una idea correcta, aunque no se pueda expresar con una ecuación. Que alguien diga en ecuaciones matemáticas que el Holocausto no existió, no está más cerca de la verdad que el que afirma que el Holocausto sí existió, aunque no lo pueda expresar matemáticamente. El primer criterio de verdad es la concordancia con la práctica y la realidad; no la coherencia matemática de la formulación.
Las matemáticas y la coherencia interna
Con todas las mediaciones y prevenciones que hemos señalado, es necesario subrayar que las matemáticas juegan un rol en las discusiones sobre la coherencia lógica de los planteos. En este respecto es notable que los teóricos neoclásicos, que insisten en que el uso de las matemáticas permite rigurosidad y evita fallas lógicas, dejen desatendidas críticas lógicas esenciales a los fundamentos de su propia teoría. Para verlo, volvamos a la crítica tradicional de Cambridge de la teoría neoclásica del capital. Esta crítica no se limitó a señalar que los supuestos neoclásicos estaban reñidos con la realidad, sino también demostró que la teoría del capital tiene incoherencias internas. Sin embargo han pasado los años, y a pesar de las protestas neoclásicas de «rigurosidad teórica», la cuestión sigue sin solucionarse. Así es que la función de producción, pilar de la teoría del capital, se sigue enseñando en los cursos como si fuera «la cosa más normal del mundo».
Dado que aquí tenemos un ejemplo de cómo las matemáticas pueden utilizarse para evidenciar errores lógicos, presentemos una demostración sencilla de cómo la concepción neoclásica del capital es incoherente. [1]
Siendo y = producto por obrero; k = capital por obrero; r = tasa de interés, o rendimiento del capital; w = salario; y = f (k) (función de producción de rendimientos decrecientes, derivable), tenemos:
y = r k + w
Derivando, tenemos:
dy = r dk + k dr + dw
Dado que r es igual a la productividad marginal del capital, debe ser:
r = dy/dk
Por lo cual debe ser k = – dr/dw (1)
Pero por otra parte sabemos que r = (y – w)/k
Por lo cual debe ser k = (y – w)/r (2)
De manera que tenemos dos definiciones de k, dadas por (1) y (2) que sólo coinciden en el caso –-que no existe en el capitalismo-– en que las composiciones de capital de todas las ramas de la economía fueran iguales (demostrado por Samuelson). En todos los demás casos, (1) y (2) nos dan distintas definiciones de capital.
Agreguemos que la función de producción neoclásica está en la base de la microeconomía y la macro, y de los modelos de crecimiento. Krugman (1997) reconoce que se trata de uno de los fundamentos de la teoría económica que no logra explicar las diferencias en el desarrollo entre los países.
Puede advertirse entonces que las matemáticas, en este caso, ponen en evidencia fallas lógicas importantes. Pero también es necesario aclarar que en sí misma no es suficiente; debe combinarse siempre con la discusión conceptual. Por ejemplo, en este caso, lo que revela la incoherencia lógica es la ausencia de una noción de qué es «capital», y del origen de la ganancia.
En definitiva, la investigación científica avanza por la indagación y constatación empírica, combinada con la discusión conceptual, y la formalización matemática (cuando es posible y necesaria), como herramienta auxiliar. Se trata de una totalidad que no puede prescindir de ninguno de sus momentos.
Holismo «moderado»
De la afirmación de que el todo es más que las partes no debería derivarse que las partes no existen, o no tienen importancia. Este último es el planteo de Durkheim, que podríamos llamar un holismo absoluto. Para Durkheim los hechos sociales son exteriores al individuo, y no tienen base en éste, sino en la sociedad. El hecho social «tiene una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales» [Durkheim (1986) p. 46]. Ésta sería la postura completamente opuesta a la del individualismo metodológico neoclásico.
En cambio el holismo «moderado» que defendemos no anula al individuo, pero sostiene que los individuos son, antes que nada, seres sociales. Robinson Crusoe no existe en cuanto ente a—social, o previo a lo social. El náufrago de la novela de Defoe, por más aislado que estuviera en su isla, era un producto de la sociedad inglesa de su tiempo, y no podía dejar de serlo. Siguiendo a Hegel, Westphal señala con acierto:
Los individuos son, fundamentalmente, practicantes sociales. Todo lo que una persona hace, dice, o piensa, está formado en el contexto de prácticas sociales que proveen los recursos materiales y conceptuales, los objetos de deseo, las habilidades, procedimientos, técnicas y ocasiones y oportunidades para la acción, etcétera. [Westphal (2003) p. 107].
Pero esto no anula al individuo, ya que así como no existen individuos sin prácticas sociales, viceversa, no hay prácticas sociales sin individuos que aprenden, participan en ellas, perpetúan o modifican esas prácticas sociales para satisfacer necesidades, aspiraciones y circunstancias cambiantes (ídem). Por eso se puede decir que el todo es más que la suma de las partes; que el todo determina la naturaleza de las partes; que las partes no pueden ser consideradas en aislamiento del todo; y que las partes están dinámicamente interrelacionadas (ídem, p. 111). Por ejemplo, el comportamiento del ejército es más que la suma de los soldados. La actitud del soldado, en cuanto tal, está determinada por el todo, el ejército; de manera que sus disposiciones, psicología, actitud, &c., no pueden ser consideradas en aislamiento con respecto al ejército. Y los soldados, o las partes del ejército (batallones, &c.) están dinámicamente interrelacionadas. Todo lo cual no implica pensar que el todo sea una realidad trascendente, que exista por fuera de las partes (el ejército no existe por fuera de los soldados que lo componen), como podría desprenderse del planteo de Durkheim.
Esta noción nos lleva a la idea de totalidad concreta –-de Hegel, también compartida por Marx-– que es la idea de que existe una interrelación entre los singulares (por ejemplo, los soldados); los particulares (escuadrones, batallones) y el universal (el ejército, en nuestro caso). Cada una de las instancias media a las otras, y es mediada por ellas. El ejército es el «universal», o sea, el medio en el que existen los particulares y los singulares, y que los abarca y determina en su naturaleza; pero a la vez el todo no existe como una totalidad abstracta, vacía. Sólo existe a través de las interacciones mutuas y evoluciones de los singulares y particulares. Esta es entonces una concepción más rica y compleja que la que propone el reduccionismo, o el derivacionismo individualista.
Complejidad, dialéctica y desarrollo económico
El estudio de la emergencia de sistemas complejos, de totalidades «concretas», lleva a una revalorización de la concepción dialéctica. Como plantea Rosser (2000), lo que está en discusión es la existencia de transformaciones sistémicas de la economía política que implican cambios cualitativos –-y por eso mismo no pueden captarse con el reduccionismo-–. La teoría del caos, las teorías de los modelos dinámicos emergentes complejos, donde entran en juego dinámicas no lineales, permiten una formalización matemática del cambio cuantitativo que lleva a cambios cualitativos. En un modelo lineal, los cambios continuos en las variables no llevan a cambios discontinuos de los resultados. Pero en los órdenes emergentes complejos, pasados ciertos umbrales se producen bifurcaciones y emergen nuevas realidades, cualitativamente distintas de las anteriores. Estos «saltos» son los que están implicados cuando se desata una crisis, por ejemplo, y la economía entra en estado de «turbulencia», y evoluciona hacia estados caóticos. O comienza a oscilar fuertemente en torno a «atractores», como pueden ser situaciones de alto desempleo y caída del producto, &c.
Lo importante es que las investigaciones sobre las dinámicas complejas que no evolucionan espontáneamente hacia un punto de equilibrio, abren nuevas perspectivas al economista. El libro de Krugman que comentamos en la segunda parte del artículo refleja esta situación. Se trata de enfoques que surgieron a partir del trabajo con modelos no lineales, y de la conciencia de que el reduccionismo neoclásico está llevando a demasiados callejones sin salida. En particular, hay tres centros a nivel mundial en que se está trabajando en este respecto: el Santa Fe Institute, en Nueva México, EUA, que fue promovido inicialmente por el Citibank; el instituto de la Free University, en Bruselas, que se ubica en la corriente de Ilya Prigogine; y el de la Stuttgart University. Algunos de estos trabajos reducen lo complejo a las interacciones entre agentes, sin un controlador global. Pero otros abordan la cuestión de las totalidades complejas, con sus jerarquías entrelazadas; los aprendizajes adaptativos, la evolución, el surgimiento de lo nuevo y las dinámicas por fuera del equilibrio. Se puede estudiar de esta manera la evolución tecnológica dependiente de senderos históricos y sociales; la aparición de discontinuidades como crisis o crashes de burbujas especulativas, o el colapso de sistemas enteros.
Lo más importante, en nuestra opinión, es que en lo que respecta a los estudios sobre el desarrollo (y la economía en general) algunos comienzan a admitir que la complejidad implica la existencia de múltiples estructuras en la economía, con intrincadas interrelaciones. Tal vez muchas de estas cuestiones no se puedan formalizar; o tal vez sólo se puedan reflejar con algunas pocas ecuaciones que permitan análisis cualitativos. Pero es posible que el progreso de los estudios sobre desarrollo dependa de la disposición de los investigadores a encarar estas cuestiones. En particular el marxismo –-que históricamente abogó por una concepción social y crítica de la economía, concebida como totalidad compleja-– podría verse muy enriquecido con estos estudios.
A modo de conclusión, «economía seria» y selección darwinista
Además de «abrir las mentes» a estas nuevas perspectivas, con este trabajo queremos poner bajo serio cuestionamiento la idea de Krugman de que la única «economía seria» es la que sigue los preceptos metodológicos de la formalización matemática a toda costa, y el derivacionismo individualista. Como vimos, no hay bases epistemológicas para sostener tal cosa. La riqueza del concepto sólo se va a desplegar si abandona el callejón sin salida que propone este programa neoclásico.
Por eso también queremos poner en cuestionamiento la tesis de la superioridad neoclásica que se inculca en los estudiantes de economía desde los primeros cursos. En particular, la idea de que si la teoría neoclásica hoy es la predominante, ello se debería a que ocurrió un proceso de selección natural entre las diferentes teorías en disputa. Una idea que encontramos en Blanchard y Pérez Enrri:
La macroeconomía es… el resultado de un proceso continuo de construcción, interacción de las ideas y de los hechos. Lo que hoy creen los macroeconomistas es el resultado de un proceso evolutivo en el que han eliminado las ideas que han fracasado y han conservado las que parecen explicar bien la realidad [Blanchard y Pérez Enrri (2000) p. 2].
Tenemos aquí darwinismo epistemológico en estado puro. Blanchard y Pérez Enrri, por supuesto, no aportan dato alguno sobre en qué lugar existió alguna interacción real de ideas entre neoclásicos y las múltiples corrientes heterodoxas y críticas. No pueden hacerlo por la sencilla razón de que, sistemáticamente, los neoclásicos no responden a sus críticos. Y pasan por alto las múltiples manifestaciones, surgidas incluso del propio campo neoclásico, sobre cómo los modelos macroeconómicos (y otros, como los de crecimiento; para no hablar de la teoría del equilibrio general) no logran explicar los hechos más sencillos de la realidad.
Pero además, y fundamentalmente, su explicación darwinista adolece de un defecto esencial: no explica por qué la selección natural de teorías ocurrió en base al criterio «explicar la realidad», cuando existen tantos autores neoclásicos que están reconociendo que su teoría no explica la realidad.
Por eso es muy plausible pensar la hipótesis de que –-dado que vivimos en una sociedad dividida en clases sociales-–, la teoría neoclásica ha prevalecido por la sencilla razón de que se ha convertido en una apología del estado de cosas existentes. Cuestiones que están en la base del edificio neoclásico, como el individualismo metodológico, la teoría del capital y la función de producción, los agentes optimizadores, la teoría marginal de distribución de la renta, &c., se han demostrado con fundamentos lógicos y empíricos inexistentes, o simplemente ficticios. Sin embargo se siguen manteniendo «contra viento y marea». Es posible entonces que haya ocurrido ese proceso darwinista del que hablan Blanchard y Pérez Enrri. Pero todo induce a pensar que se trató de una selección «social» con una fuerte determinación de clase. La teoría neoclásica prevaleció, según nuestra hipótesis darwinista, porque es la que mejor se adaptó a las necesidades de legitimación del régimen de explotación del trabajo asalariado.
Por lo argumentado, parece necesario abordar el estudio de los sistemas complejos y de sus dinámicas de largo plazo, esto es, la problemática del desarrollo, con la mente abierta a la posibilidad de enfoques alternativos –aunque no estén formalizados, o sólo lo estén parcialmente– que encaren la «dura realidad» despojada de «bellas mentiras matemáticas».
http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_neocl%C3%A1sica
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La escuela neoclásica es un enfoque económico basado en el análisis marginalista y el equilibrio de oferta y demanda. Entre los neoclásicos modernos puede distinguirse, entre otros, a los nuevos clásicos (muchos de los cuales son partidarios del monetarismo) y los adherentes de la síntesis neoclásica (muchos de los cuales son además adherentes del llamado neokeynesianismo).
Entre los supuestos de enfoque neoclásico está que el comportamiento económico surge del comportamiento agregado de individuos (u otro tipo de agentes económicos) que son racionales y tratan de maximizar su utilidad o beneficio mediante elecciones basadas en la información disponible.
Hoy en día, el enfoque de la escuela neoclásica predomina entre los economistas. Aunque existen muchas críticas a varios de los supuestos de la escuela neoclásica, frecuentemente algunos de estas críticas han sido incorporadas en nuevas versiones de la teoría neoclásica (por ejemplo, la escuela neokeynesiana está basada tanto en principios neoclásicos como keynesianos).
La economía neoclásica es el producto de varias escuelas de pensamiento en economía. No todos están de acuerdo acerca de qué se denomina la economía neoclásica, y el resultado de esto es una amplia gama de aproximaciones neoclásicas a varias áreas problemáticas y dominios; arrancando de las teorías del trabajo a teorías de los cambios demográficos.
E. Roy Weintraub expresa que la economía neoclásica se basa en tres cuestiones, sin embargo algunas ramas de la teoría neoclásica pueden tener distintas aproximaciones:
1. Las personas tienen preferencias racionales hacia los resultados que pueden ser identificados y asociados con un valor.
2. Los individuos maximizan la utilidad y las firmas maximizan la ganancia.
3. Las personas actúan independientemente en base a información completa y relevante.
HISTORIA
Los iniciadores de la escuela neoclásica fueron los marginalistas que insistieron en un análisis económico libre de historicismo y cuyo modelo matemático se asemejara más a las ciencias físicas. Esto en parte fue una demanda de rigor científico y en parte fue una reacción contra el historicismo del marxismo. Tanto el marxismo como las ideas económicas dominantes previas a la consolidación del marginalismo fue el enfoque clásico basado en las ideas de Adam Smith y de David Ricardo[2] .
ESCUELA MARGINALISTA
Los iniciadores de la escuela marginalista fueron Carl Menger, León Walras, William Stanley Jevons, Alfred Marshall y Knut Wicksell. Sus formulaciones, como todas las de la primera escuela neoclásica giran en torno al principio de utilidad marginal decreciente. Fundando el subjetivismo de la escuela austríaca, Menger se diferenció de sus contemporáneos considerando que el análisis económico debería partir del análisis de las necesidades humanas y de las leyes que determinan la utilización de los recursos disponibles para satisfacerlas. A diferencia de la escuela clásica considera que el valor de los bienes está determinado por el deseo y la necesidad, y no por el costo de producción así como tampoco la cuantía de trabajo que se haya empleado en producirlos.
SÍNTESIS NEOCLÁSICA
El marginalismo fue el enfoque dominante hasta la crítica keynesiana basada sobre todo en consideraciones de tipo macroeconómico. Aunque la crítica keynesiana sobre cuestiones macroeconómicas se consideró valioso, el enfoque marginalista seguía siendo visto como un enfoque riguroso especialmente para explicar el comportamiento microeconómico de ciertos aspectos. Es por eso que algunos autores como John Hicks trataron de construir un enfoque más amplio que sintetizara las ideas más valiosas de ambos enfoques, el resultado se conoció como "síntesis neoclásica" o "neokeynesianismo", siendo ambos nombres equivalentes aunque preferidos por unos autores o por otros en gran medida dependiendo de sus simpatías políticas.
REACCIÓN MONETARISTA
La introducción de ciertos aspectos keynesianos en la teoría, cosa que condujo a un tipo de política económica intervencionista entre 1950 y 1973 fue criticada ampliamente por un sector de los economistas neoclásicos, como George Stigler, Milton Friedman o Robert Lucas, precisamente en el período de mayor expansión económica conocido en la historia de la humanidad.[3] [4] La nueva situación que se produjo a partir de 1973 con la Crisis del petróleo de 1973 y la estanflación subsiguiente en Estados Unidos, favorecieron la crítica a las políticas neokeynesianas vigentes en el período anterior.[5] Esto ayudó al surgimiento de una corriente de la economía neoclásica conocida como monetarismo que empezó a ser influyente en algunas de las políticas económicas internacionales (macroeconómicas) especialmente a partir de 1980.
FUNDAMENTOS METODOLÓGICOS EN ECONOMÍA NEOCLÁSICA Y ECONOMÍA POLÍTICA: (Y III) CRITERIOS METODOLÓGICOS EN LA ECONOMÍA (Y EN LA ECONOMÍA DEL DESARROLLO, EN PARTICULAR)
http://www.elrevolucionario.org/rev.php?articulo679
Parece necesario abordar el estudio de los sistemas complejos y de sus dinámicas de largo plazo, esto es, la problemática del desarrollo, con la mente abierta a la posibilidad de enfoques alternativos –-aunque no estén formalizados, o sólo lo estén parcialmente-– que encaren la «dura realidad» despojada de «bellas mentiras matemáticas».
MATEMÁTICAS Y ECONOMÍA NEOCLÁSICA
Parece necesario abordar el estudio de la problemática del desarrollo, con la mente abierta a la posibilidad de enfoques alternativos que encaren la «dura realidad» despojada de «bellas mentiras matemáticas».
Lo planteado hasta aquí permite demostrar que el programa de investigación neoclásico que propone Krugman para la economía, y para la teoría del desarrollo en particular, no tiene bases teóricas ni empíricas sólidas. Por eso proponemos –-como muchos otros economistas «heterodoxos»–- un abordaje del estudio de la economía, y de los problemas del desarrollo, que se libere de las absurdas ataduras que imponen el obsesivo formalismo matemático y el reduccionismo metodológico individualista. Lo cual no significa desechar todo formalismo, o negar los estudios del comportamiento micro o individual. De lo que se trata es, hasta cierto punto, de encontrar una «justa proporción» de las cosas.
El uso de las matemáticas y las predicciones económicas
Subrayamos que la crítica al formalismo matemático neoclásico no debe interpretarse como rechazo al uso de las matemáticas. Las matemáticas son un instrumento útil y necesario para las ciencias sociales, y existen muchas relaciones que pueden y deben expresarse matemáticamente. Además, el empleo de las matemáticas en economía no es patrimonio exclusivo de los neoclásicos, o de los economistas defensores a ultranza del liberalismo económico; así como tampoco los heterodoxos son sus críticos impenitentes. Say y sus seguidores, defensores a ultranza del liberalismo económico, en el siglo XIX rechazaban el uso de las matemáticas en economía. Marx, crítico del sistema capitalista, trató de expresar muchas de las relaciones esenciales de su teoría en forma matemática; los esquemas de reproducción simple y ampliada, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, la formación de los precios de producción, están formulados en términos verbales y matemáticos.
Lo que sí hay que tener presente es, en primer lugar, que el uso de las matemáticas en economía no puede evitar la discusión de los supuestos de los que se parte, ni la relación con la realidad de esas ecuaciones y fórmulas. En segundo término, que muchas veces una ecuación puede darnos una idea cualitativa de un fenómeno, pero puede no ser resoluble; o puede ser resoluble en principio, pero el teórico puede no disponer de los datos o parámetros que permitan darle valores precisos, o predecir el curso futuro de los acontecimientos. Por ejemplo, matemáticamente se puede expresar la ley que habla de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a medida que aumenta la inversión de capital constante por obrero (según la teoría de Marx). Aquí, en primer lugar, lo importante es constatar que esto tenga su correspondencia con la realidad (la inversión de capital por obrero, ¿crece efectivamente con el desarrollo capitalista?). Y en segundo término, a partir de esta ley tendencial se puede predecir que en el sistema capitalista habrá un impulso a las crisis recurrentes. Ésta es una predicción científica, que surge de determinaciones fundamentales del sistema. Pero no son determinaciones que permitan predecir lo que va a suceder como si se tratara del mecanismo de un reloj. Cuándo estallará una crisis, cuál será su dinámica, su profundidad, las condiciones de su salida, &c., dependerán de múltiples variables que ningún sistema de ecuaciones está en condiciones de recoger. Ni siquiera existe la precisión necesaria en los datos como para hacer esas predicciones; y ninguna teoría, neoclásica o heterodoxa, está en condiciones de hacerlo. Obsérvese al respecto la actual crisis (en curso) financiera de Estados Unidos. No hay modelo económico que pueda decir, en plena crisis, cuánto caerá el producto, la inversión o el consumo, o cuáles serán las pérdidas de los bancos de aquí a tres meses (no hablemos ya de algún plazo más largo). Esto a pesar de que los ojos y las mentes de los más brillantes analistas siguen minuto a minuto el desenvolvimiento de la crisis. Más aún, ni siquiera la Reserva Federal pudo aplicar «a rajatabla» los modelos macroeconómicos de los nuevos keynesianos con los cuales, supuestamente, debería establecer de forma determinantica, matemáticamente exacta, la política monetaria. Existen ignorancias paramétricas que son insuperables; hay datos que no se conocen por la propia naturaleza de la actividad privada: ¿cuánta deuda basura emitieron bancos y financieras, por caso? O datos que llegan con retrasos; a lo que se suma la incógnita que siempre representan las reacciones de las clases y grupos sociales: ¿cómo reacciona el mercado ante un mal balance de una gran empresa? No hay modelo capaz de predecirlo.
Si esto es así, y se agregan comportamientos no lineales –-movidos por los «espíritus animales», de los que hablaba Keynes–- puede comprenderse cómo pueden surgir movimientos caóticos, esto es, que no sigan patrones regulares y predecibles.
Asimismo, si es imposible predecir en el corto plazo la evolución de una crisis, también es imposible establecer mecánicamente qué países se desarrollarán en el largo plazo, y cuáles no, a partir de algunas ecuaciones o sistemas de ecuaciones; o de algunas variables «dadas». Aquí las variables, si se quiere, son todavía más complejas e impredecibles que en los modelos macroeconómicos de corto plazo. Los comportamientos políticos, las luchas de clases, los desarrollos tecnológicos, los recursos naturales, etc., inciden de manera intrincada. Es también imposible, por todo lo que hemos explicado, pretender derivar estas cuestiones de partes simples y agentes individuales.
¿Significa esto que no hay posibilidad de ciencia?
No, en absoluto. En primer lugar porque no toda ciencia tiene por qué ser predictiva; por lo menos en un sentido determinantico y mecánico. Una ciencia puede ser en gran medida explicativa. Por ejemplo, la biología no puede predecir cómo evolucionarán las vacas de aquí a 100 años; pero esto no significa que la biología no sea una ciencia. De la misma manera la geología predice que en determinada área se producirá, con toda probabilidad, un terremoto en los próximos 100 años; pero no puede decir en qué fecha ocurrirá, ni de qué magnitud será el temblor. Y no por ello deja de ser una ciencia. De la misma manera, en las diferentes teorías económicas se pueden encontrar criterios que permitan explicar por qué algunos países se desarrollaron más o menos; qué conjunción de factores dieron tales o cuales resultados; y acercarse al estudio de escenarios posibles. En todo esto los «modelos» serán de utilidad más bien limitada; pero no por eso dejará de ser una discusión científica, que demanda rigurosidad conceptual.
Por otra parte –-y esta es una diferencia con Lawson y los poskeynesianos-– pensamos que la teoría económica puede descubrir movimientos tendenciales de largo plazo, a partir de leyes sociales, como son la ley del valor—trabajo, de la plusvalía, y la acumulación del capital. Estos movimientos tendenciales permiten prever impulsos de largo plazo; por ejemplo, a la profundización del mercado mundial, en tanto continúe existiendo el sistema capitalista. Pero jamás de estas tendencias podrán derivarse los comportamientos singulares; por ejemplo, los ritmos y formas particulares del desarrollo. Dejamos apuntada esta diferencia importante con la visión poskeynesiana, que tratamos más ampliamente en otros escritos [véase, por ejemplo, Astarita 2006].
¿Ideas falsas con formalizaciones exactas, o viceversa?
Por otra parte es equivocada la noción (la vimos en Krugman, y es una constante en los neoclásicos) de que es preferible tener formulada matemáticamente una idea falsa, que expresar una idea correcta, aunque no se pueda expresar con una ecuación. Que alguien diga en ecuaciones matemáticas que el Holocausto no existió, no está más cerca de la verdad que el que afirma que el Holocausto sí existió, aunque no lo pueda expresar matemáticamente. El primer criterio de verdad es la concordancia con la práctica y la realidad; no la coherencia matemática de la formulación.
Las matemáticas y la coherencia interna
Con todas las mediaciones y prevenciones que hemos señalado, es necesario subrayar que las matemáticas juegan un rol en las discusiones sobre la coherencia lógica de los planteos. En este respecto es notable que los teóricos neoclásicos, que insisten en que el uso de las matemáticas permite rigurosidad y evita fallas lógicas, dejen desatendidas críticas lógicas esenciales a los fundamentos de su propia teoría. Para verlo, volvamos a la crítica tradicional de Cambridge de la teoría neoclásica del capital. Esta crítica no se limitó a señalar que los supuestos neoclásicos estaban reñidos con la realidad, sino también demostró que la teoría del capital tiene incoherencias internas. Sin embargo han pasado los años, y a pesar de las protestas neoclásicas de «rigurosidad teórica», la cuestión sigue sin solucionarse. Así es que la función de producción, pilar de la teoría del capital, se sigue enseñando en los cursos como si fuera «la cosa más normal del mundo».
Dado que aquí tenemos un ejemplo de cómo las matemáticas pueden utilizarse para evidenciar errores lógicos, presentemos una demostración sencilla de cómo la concepción neoclásica del capital es incoherente. [1]
Siendo y = producto por obrero; k = capital por obrero; r = tasa de interés, o rendimiento del capital; w = salario; y = f (k) (función de producción de rendimientos decrecientes, derivable), tenemos:
y = r k + w
Derivando, tenemos:
dy = r dk + k dr + dw
Dado que r es igual a la productividad marginal del capital, debe ser:
r = dy/dk
Por lo cual debe ser k = – dr/dw (1)
Pero por otra parte sabemos que r = (y – w)/k
Por lo cual debe ser k = (y – w)/r (2)
De manera que tenemos dos definiciones de k, dadas por (1) y (2) que sólo coinciden en el caso –-que no existe en el capitalismo-– en que las composiciones de capital de todas las ramas de la economía fueran iguales (demostrado por Samuelson). En todos los demás casos, (1) y (2) nos dan distintas definiciones de capital.
Agreguemos que la función de producción neoclásica está en la base de la microeconomía y la macro, y de los modelos de crecimiento. Krugman (1997) reconoce que se trata de uno de los fundamentos de la teoría económica que no logra explicar las diferencias en el desarrollo entre los países.
Puede advertirse entonces que las matemáticas, en este caso, ponen en evidencia fallas lógicas importantes. Pero también es necesario aclarar que en sí misma no es suficiente; debe combinarse siempre con la discusión conceptual. Por ejemplo, en este caso, lo que revela la incoherencia lógica es la ausencia de una noción de qué es «capital», y del origen de la ganancia.
En definitiva, la investigación científica avanza por la indagación y constatación empírica, combinada con la discusión conceptual, y la formalización matemática (cuando es posible y necesaria), como herramienta auxiliar. Se trata de una totalidad que no puede prescindir de ninguno de sus momentos.
Holismo «moderado»
De la afirmación de que el todo es más que las partes no debería derivarse que las partes no existen, o no tienen importancia. Este último es el planteo de Durkheim, que podríamos llamar un holismo absoluto. Para Durkheim los hechos sociales son exteriores al individuo, y no tienen base en éste, sino en la sociedad. El hecho social «tiene una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales» [Durkheim (1986) p. 46]. Ésta sería la postura completamente opuesta a la del individualismo metodológico neoclásico.
En cambio el holismo «moderado» que defendemos no anula al individuo, pero sostiene que los individuos son, antes que nada, seres sociales. Robinson Crusoe no existe en cuanto ente a—social, o previo a lo social. El náufrago de la novela de Defoe, por más aislado que estuviera en su isla, era un producto de la sociedad inglesa de su tiempo, y no podía dejar de serlo. Siguiendo a Hegel, Westphal señala con acierto:
Los individuos son, fundamentalmente, practicantes sociales. Todo lo que una persona hace, dice, o piensa, está formado en el contexto de prácticas sociales que proveen los recursos materiales y conceptuales, los objetos de deseo, las habilidades, procedimientos, técnicas y ocasiones y oportunidades para la acción, etcétera. [Westphal (2003) p. 107].
Pero esto no anula al individuo, ya que así como no existen individuos sin prácticas sociales, viceversa, no hay prácticas sociales sin individuos que aprenden, participan en ellas, perpetúan o modifican esas prácticas sociales para satisfacer necesidades, aspiraciones y circunstancias cambiantes (ídem). Por eso se puede decir que el todo es más que la suma de las partes; que el todo determina la naturaleza de las partes; que las partes no pueden ser consideradas en aislamiento del todo; y que las partes están dinámicamente interrelacionadas (ídem, p. 111). Por ejemplo, el comportamiento del ejército es más que la suma de los soldados. La actitud del soldado, en cuanto tal, está determinada por el todo, el ejército; de manera que sus disposiciones, psicología, actitud, &c., no pueden ser consideradas en aislamiento con respecto al ejército. Y los soldados, o las partes del ejército (batallones, &c.) están dinámicamente interrelacionadas. Todo lo cual no implica pensar que el todo sea una realidad trascendente, que exista por fuera de las partes (el ejército no existe por fuera de los soldados que lo componen), como podría desprenderse del planteo de Durkheim.
Esta noción nos lleva a la idea de totalidad concreta –-de Hegel, también compartida por Marx-– que es la idea de que existe una interrelación entre los singulares (por ejemplo, los soldados); los particulares (escuadrones, batallones) y el universal (el ejército, en nuestro caso). Cada una de las instancias media a las otras, y es mediada por ellas. El ejército es el «universal», o sea, el medio en el que existen los particulares y los singulares, y que los abarca y determina en su naturaleza; pero a la vez el todo no existe como una totalidad abstracta, vacía. Sólo existe a través de las interacciones mutuas y evoluciones de los singulares y particulares. Esta es entonces una concepción más rica y compleja que la que propone el reduccionismo, o el derivacionismo individualista.
Complejidad, dialéctica y desarrollo económico
El estudio de la emergencia de sistemas complejos, de totalidades «concretas», lleva a una revalorización de la concepción dialéctica. Como plantea Rosser (2000), lo que está en discusión es la existencia de transformaciones sistémicas de la economía política que implican cambios cualitativos –-y por eso mismo no pueden captarse con el reduccionismo-–. La teoría del caos, las teorías de los modelos dinámicos emergentes complejos, donde entran en juego dinámicas no lineales, permiten una formalización matemática del cambio cuantitativo que lleva a cambios cualitativos. En un modelo lineal, los cambios continuos en las variables no llevan a cambios discontinuos de los resultados. Pero en los órdenes emergentes complejos, pasados ciertos umbrales se producen bifurcaciones y emergen nuevas realidades, cualitativamente distintas de las anteriores. Estos «saltos» son los que están implicados cuando se desata una crisis, por ejemplo, y la economía entra en estado de «turbulencia», y evoluciona hacia estados caóticos. O comienza a oscilar fuertemente en torno a «atractores», como pueden ser situaciones de alto desempleo y caída del producto, &c.
Lo importante es que las investigaciones sobre las dinámicas complejas que no evolucionan espontáneamente hacia un punto de equilibrio, abren nuevas perspectivas al economista. El libro de Krugman que comentamos en la segunda parte del artículo refleja esta situación. Se trata de enfoques que surgieron a partir del trabajo con modelos no lineales, y de la conciencia de que el reduccionismo neoclásico está llevando a demasiados callejones sin salida. En particular, hay tres centros a nivel mundial en que se está trabajando en este respecto: el Santa Fe Institute, en Nueva México, EUA, que fue promovido inicialmente por el Citibank; el instituto de la Free University, en Bruselas, que se ubica en la corriente de Ilya Prigogine; y el de la Stuttgart University. Algunos de estos trabajos reducen lo complejo a las interacciones entre agentes, sin un controlador global. Pero otros abordan la cuestión de las totalidades complejas, con sus jerarquías entrelazadas; los aprendizajes adaptativos, la evolución, el surgimiento de lo nuevo y las dinámicas por fuera del equilibrio. Se puede estudiar de esta manera la evolución tecnológica dependiente de senderos históricos y sociales; la aparición de discontinuidades como crisis o crashes de burbujas especulativas, o el colapso de sistemas enteros.
Lo más importante, en nuestra opinión, es que en lo que respecta a los estudios sobre el desarrollo (y la economía en general) algunos comienzan a admitir que la complejidad implica la existencia de múltiples estructuras en la economía, con intrincadas interrelaciones. Tal vez muchas de estas cuestiones no se puedan formalizar; o tal vez sólo se puedan reflejar con algunas pocas ecuaciones que permitan análisis cualitativos. Pero es posible que el progreso de los estudios sobre desarrollo dependa de la disposición de los investigadores a encarar estas cuestiones. En particular el marxismo –-que históricamente abogó por una concepción social y crítica de la economía, concebida como totalidad compleja-– podría verse muy enriquecido con estos estudios.
A modo de conclusión, «economía seria» y selección darwinista
Además de «abrir las mentes» a estas nuevas perspectivas, con este trabajo queremos poner bajo serio cuestionamiento la idea de Krugman de que la única «economía seria» es la que sigue los preceptos metodológicos de la formalización matemática a toda costa, y el derivacionismo individualista. Como vimos, no hay bases epistemológicas para sostener tal cosa. La riqueza del concepto sólo se va a desplegar si abandona el callejón sin salida que propone este programa neoclásico.
Por eso también queremos poner en cuestionamiento la tesis de la superioridad neoclásica que se inculca en los estudiantes de economía desde los primeros cursos. En particular, la idea de que si la teoría neoclásica hoy es la predominante, ello se debería a que ocurrió un proceso de selección natural entre las diferentes teorías en disputa. Una idea que encontramos en Blanchard y Pérez Enrri:
La macroeconomía es… el resultado de un proceso continuo de construcción, interacción de las ideas y de los hechos. Lo que hoy creen los macroeconomistas es el resultado de un proceso evolutivo en el que han eliminado las ideas que han fracasado y han conservado las que parecen explicar bien la realidad [Blanchard y Pérez Enrri (2000) p. 2].
Tenemos aquí darwinismo epistemológico en estado puro. Blanchard y Pérez Enrri, por supuesto, no aportan dato alguno sobre en qué lugar existió alguna interacción real de ideas entre neoclásicos y las múltiples corrientes heterodoxas y críticas. No pueden hacerlo por la sencilla razón de que, sistemáticamente, los neoclásicos no responden a sus críticos. Y pasan por alto las múltiples manifestaciones, surgidas incluso del propio campo neoclásico, sobre cómo los modelos macroeconómicos (y otros, como los de crecimiento; para no hablar de la teoría del equilibrio general) no logran explicar los hechos más sencillos de la realidad.
Pero además, y fundamentalmente, su explicación darwinista adolece de un defecto esencial: no explica por qué la selección natural de teorías ocurrió en base al criterio «explicar la realidad», cuando existen tantos autores neoclásicos que están reconociendo que su teoría no explica la realidad.
Por eso es muy plausible pensar la hipótesis de que –-dado que vivimos en una sociedad dividida en clases sociales-–, la teoría neoclásica ha prevalecido por la sencilla razón de que se ha convertido en una apología del estado de cosas existentes. Cuestiones que están en la base del edificio neoclásico, como el individualismo metodológico, la teoría del capital y la función de producción, los agentes optimizadores, la teoría marginal de distribución de la renta, &c., se han demostrado con fundamentos lógicos y empíricos inexistentes, o simplemente ficticios. Sin embargo se siguen manteniendo «contra viento y marea». Es posible entonces que haya ocurrido ese proceso darwinista del que hablan Blanchard y Pérez Enrri. Pero todo induce a pensar que se trató de una selección «social» con una fuerte determinación de clase. La teoría neoclásica prevaleció, según nuestra hipótesis darwinista, porque es la que mejor se adaptó a las necesidades de legitimación del régimen de explotación del trabajo asalariado.
Por lo argumentado, parece necesario abordar el estudio de los sistemas complejos y de sus dinámicas de largo plazo, esto es, la problemática del desarrollo, con la mente abierta a la posibilidad de enfoques alternativos –aunque no estén formalizados, o sólo lo estén parcialmente– que encaren la «dura realidad» despojada de «bellas mentiras matemáticas».
La Macroeconomìa Moderna
DESARROLLO ECONÓMICO
http://es.wikipedia.org/wiki/Desarrollo_econ%C3%B3mico
El desarrollo económico es la capacidad de países o regiones para crear riqueza a fin de promover o mantener la prosperidad o bienestar económico y social de sus habitantes. Se conoce el estudio del desarrollo económico como la economía de desarrollo.
La política pública generalmente apunta al crecimiento continuo y sostenido económico y la extensión de la economía nacional de modo que 'los países en vía de desarrollo' se hagan 'países desarrollados'. El proceso de desarrollo económico supone ajustes legales e institucionales que son hechos para dar incentivos para fomentar innovaciones e inversiones con el propósito de crear un eficiente sistema de producción y un sistema de distribución para los bienes y los servicios.
Para entender por qué ahora solo 1/5 del mundo se considera "desarrollado" (principalmente Japón, Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá y pocos más), uno debe tener un buen conocimiento no solo de economía sino también historia, política, sociología y antropología. Uno debe tener en mente, que el mundo, desde el punto de vista de un país desarrollado, es un mundo de pobreza y escasez y por lo tanto es fundamental el reconocimiento de que no es que los otros 4/5 del mundo están retrasados, es más bien que el primer mundo ha tenido el "milagro" del desarrollo industrial-capitalista que se originó en Gran Bretaña hacia el fin del SXVIII y el comienzo del SXIX y después se difundió a otros países del primer mundo.
Descripción
La economía de desarrollo surgió como una rama de economía debido a la preocupación - después de la Segunda Guerra Mundial - sobre el bajo nivel de vida en tantos países de América Latina, África, Asia y Europa Oriental. Estos estudios buscaban entender, entre otros puntos, el como se podía lograr el desarrollo económico y social lo mas rápido posible, el porque el proceso de crecimiento industrial y desarrollo que se había visto en Europa Occidental, EEUU y Japón no se había extendido a otras naciones o regiones, proceso que con anterioridad se creía sucedería "naturalmente". Estas cuestiones se hicieron urgentes debido al proceso de descolonización en el contexto de la Guerra Fría
Casi desde un comienzo dos aproximaciones principales se hicieron notar: las corrientes que podrían ser llamadas "revolucionarias" (también llamadas el modelo cepeliano y desarrollismo) que fueron inspiradas por percepciones marxistas (tales como la teoría de la dependencia) y las corrientes que se podrían llamar de ingeniería económica o de "economía tradicional" (en el sentido de ser la aproximación que se aceptaba en universidades occidentales)
Las primeras aproximaciones de estas ultimas a una teoría de la Economía de desarrollo asumieron que las economías de los países menos desarrollados (LDC siglas en inglés por Low Development Countries), eran tan diferentes de los países desarrollados que la economía básica no podía explicar el comportamiento de las economías de estas ultimas. Tales aproximaciones produjeron algunos modelos interesantes y hasta elegantes, pero fallaron en explicar la realidad de ningún crecimiento, el crecimiento lento, o el crecimiento y el retroceso encontrado en la LDC.
Lentamente el foco intelectual se fijó en el estudio de cuales funciones básicas de la economía se encuentran también en las LDC. Esto clarifico el área de estudio de aproximaciones que a veces bordeaban en el racismo o etnocentrismo permitiendo la creación de modelos más efectivos. La economía tradicional, sin embargo, todavía no podía reconciliar el modelo de crecimiento débil y fracasado.
Mientras tanto, las aproximaciones revolucionarias ofrecían un buen marco explicativo de tal atraso o falla en el desarrollo. Sin embargo, adolecían del problema que no ofrecían un programa eficiente de acción, dado que donde se pusieron en práctica no entregaron los niveles de desarrollo que se esperaba. Se puede alegar sin embargo que el problema principal para estas aproximaciones fue político: sus propuestas no eran generalmente aceptable para los países desarrollados, en el sentido de estar generalmente asociadas con políticas "anticapitalistas". Consecuentemente, estas aproximaciones fueron destruidas por un proceso político.
Todo lo anterior, mas otros factores socioeconómicos, dieron motivo a que, a partir de la década de los setenta del siglo XX, se buscara una nueva aproximación como guía practica para la acción de los gobiernos en relación a esta problemática. Esta nueva demanda se concreto en el llamado Consenso de Washington.
Sin embargo, esto no detuvo el interés académico. En estos días, el campo de los estudios del desarrollo económico es todavía un campo en crecimiento, que busca revisar modelos económicos básicos y construir modelos nuevos para explicar el comportamiento de economías en vía de desarrollo. Además se busca un entendimiento más amplio, incluyendo otras disciplinas para explicar este fenómeno económico.
Además de los aspectos Macroeconómicos y Microeconómicos tradicionalmente estudiados, los economistas del desarrollo incluyeron el estudio de dos nuevas ramas de la ciencia: la Mesoeconomía y la Metaeconomía
La Mesoeconomía, tal como su origen etimológico lo indica se desarrolla en un nivel intermedio entre la microeconomía y la macroeconomía.
Así estudia como afecta la situación coyuntural a las relaciones entre los agentes económicos y al desenvolvimiento económico global.
Algunos de los factores mesoeconómicos relevantes que se pueden estudiar son: el transporte, las comunicaciones, las reglamentaciones en torno al comercio, la provisión de energía o las políticas en el ámbito provincial y regional.
Con el avance de las comunicaciones los agentes económicos interactúan en mayor medida y los aspectos mesoeconómicos se han vuelto más relevantes.
La Metaeconomía introduce enfoques humanísticos que refuerzan el caracter de ciencia social de la economía respecto de la dimensión humana en la que se desarrolla al analizar formalmente los valores potenciales emergentes en términos más generales que la suma de las partes, como se describe a partir de las sinergias que sobresalen de la interacción y retroalimentación entre impulsos egoístico-hedonistas y empatético-comprensivos, y coincidiendo en línea con la teoría de los sentimientos morales descrita por Adam Smith (que también fue catedrático de filosofía moral). Por ejemplo, considerando a los individuos como parte de la sociedad humana y del medio de los que forman parte, y como resultado condicionando la búsqueda interna del interés individual, más egoísta, con la conciencia pragmática de que esa búsqueda tiene un efecto sinergético sobre el desarrollo de los intereses generales de la sociedad humana y del medio, que será la que redunde finalmente en la mayor riqueza de las naciones propugnada por Adam Smith. De este modo, se formula como una especialidad reciente que considera los equilibrios económicos en sinergia con los equilibrios sociales y medioambientales, considerando el desarrollo de las herramientas de análisis que concretarán en cuerpo la metáfora de la mano invisible, y permitiendo con esto evaluar mejor en la práctica la diferencia entre los elementos que enriquecen al conjunto del sistema en el que se desenvuelven los seres humanos, de los que lo empobrecen como detonantes de crisis y de inestabilidades sociales.
La Metaeconomía se acerca a una herramienta científica de auditoría del sistema al analizar y evaluar los efectos de los modelos de organización económica sobre la sociedad y el medio, de cuya suma resulta el conjunto global que define la riqueza real de las naciones.
La Metaeconomía es a la economía lo que la metafísica a la física. En este sentido estudia cuestiones relevantes pero difíciles o imposibles de mesurar. Puntualmente su objeto de estudio radica en cómo las cuestiones culturales afectan a la economía. Un ejemplo citado usualmente, que fue estudiado por la metaeconomía es como la tradicional frugalidad de los habitantes del sudeste asiático colaboró con el desarrollo económico en tal región.
A nivel macroeconómico se han producido importantes avances para la explicación el crecimiento de la producción, gracias a la combinación de los enfoques de oferta y demanda, como en los estudios de Klein ("The Economics of Supply and Demand", Basil Blackwell, Oxford, UK 1983) y de Guisan (coordinadora)("Macro-econometric Models: the Role of Demand and Supply", ICFAI Books, Hyderabad, India, 2006: http://www.icfaipress.org/books/es14.asp), entre otros. Este tipo de estudios tiene en cuenta los efectos de la inversión, el comercio exterior y otros factores, así como las interrelaciones entre diversas variables. Un panorama interesante del desarrollo económico mundial se presenta en Maddison(2001)("The World Economy. A millennial Perspective", OECD, Paris, France).
Además se ha demostrado que el capital humano (sobre todo a través de la educación) tiene en general una importante influencia positiva en el crecimiento de la producción por habitante, de acuerdo con las contribuciones de diversos autores que se analizan en el documento de Neira y Guisán(2002)("Modelos econométricos de capital humano y crecimiento económico: Efecto Inversión y otros efectos indirectos", disponible on line en: http://ideas.repec.org/p/eaa/ecodev/62.html), y en otros estudios. En este sentido destaca el trabajo pionero de Denison(1967) ("Why Growth Rates Differ? Postwar Experience in Nine Western Countries", The Brookings Institution, Washington, US) y estudios más recientes debidos a Barro y Lee y a otros autores.
Otras temas de gran interés para el conocimiento del desarrollo económico son los relativos al papel del capital social (calidad de las instituciones, grado de confianza social y en el gobierno, libertad para el desarrollo de iniciativas empresariales y sociales, entre otros factores). Entre los trabajos pioneros en este sentido destacan los de varios historiadores económicos como el Premio Nobel Douglas North.
En lengua española existen interesantes publicaciones sobre desarrollo económico internacional, entre las que se incluyen, además de varios libros y documentos, artículos de las revistas especializadas en esta temática que figuran en los catálogos seleccionados de Latindex, Redalyc, Econ-Lit y otros.
La educación como motor del desarrollo
Segun Ignacio Tabares, es su artículo "La Educación como Motor de Desarrollo"; la educación es una práctica que tiene dos efectos: la capacitación y la formación. Es una práctica porque se la entiende como una labor que realizan agentes especializados sobre una materia prima (alumnos) con instrumentos adecuados. Los agentes especializados son los educadores. Estas personas realizan la práctica educativa con el fin de que los sujetos de la educación, generalmente niños y adolescentes, sean transformados en sujetos adaptados a una determinada sociedad. De la práctica educativa surge esa transformación que se advierte como una capacitación y una formación cuya finalidad es posibilitar dicha adaptación.
Se entiende por capacitación la adquisición por parte del alumno de conceptos, procedimientos, informaciones, etc., que van a permitir su desempeño en una actividad determinada. Según Domingo F. Sarmiento, en su libro Educación Popular, este efecto de la educación se denomina instrucción. La instrucción sirve a las personas pues ella desarrolla su inteligencia individual, transmite conocimientos y forma la razón. En cambio, la formación implica la adquisición de actitudes, normas, valores, y un código ético y moral; es decir, la adquisición de una actitud: la de ver la realidad de una manera socialmente aceptada, lo cual posibilita al alumno adaptarse a aquello que es normativo en una sociedad.
Retomando la definición de educación, se podría decir también que es un proceso donde se realiza una síntesis de dos actividades: la enseñanza y el aprendizaje. Podemos definir a la enseñanza como la acción del agente educador sobre los educandos —que puede ser programada o no—; ésta tiende a transformar al alumno a partir de la capacitación. El aprendizaje es el resultado del trabajo que realiza el sujeto para adquirir lo que se le transmite. El alumno tiene la capacidad de aprender y por eso puede ser educado.
Entonces, ¿qué efectos produce la práctica educativa? El efecto principal de toda práctica educativa es que el alumno sea educado, vale decir transformado, se integre a la estructura social y ocupe en ella un lugar en la producción económica. Esto último merece una explicación más detallada.
La problemática educativa recuperó centralidad en los debates de diversos sectores sociales, durante los últimos tiempos. El desarrollo científico y de las nuevas tecnologías; los cambios producidos en los procesos económicos y financieros; y la aparición de nuevos problemas sociales y culturales obligaron a pensar en el proceso educativo. Según el enfoque que intenta acercar la educación a la economía, pueden señalarse opiniones que apuntan a rejerarquizar los perfiles de formación de los sujetos en un intento de crear mejores disposiciones para participar de la actividad productiva.
Según la Comisión SCANS [1], en su informe titulado “Lo que el trabajo requiere de las escuelas”, el mejoramiento de la calidad de la educación, atendiendo a la formación de competencias prácticas, incidirá en la disminución del abandono escolar; los estudiantes podrán competir exitosamente en el campo laboral y, como resultado indirecto, los productos y servicios, competirán con éxito en los mercados internacionales. En este mismo informe se señala que: “Para lograr el alto rendimiento de las empresas hay que desarrollar nuevos métodos que combinen las exigencias de las tecnologías con las destrezas del trabajador. Las decisiones operacionales se tienen que tomar a nivel de la línea de producción, recurriendo a las habilidades del trabajador de pensar creativamente y resolver problemas. Las metas productivas dependen del factor humano, de que los trabajadores se desempeñen cómodamente con la tecnología y con los sistemas complejos de producción, siendo capaces de trabajar en equipo y con una sed insaciable de seguir aprendiendo.” En cambio, la UIA [2] señala que los cambios significativos que se están produciendo en el contexto mercado de productos-tecnología-mercado de trabajo exigen una nueva formación que atienda a la capacidad de gestión, la capacidad de aprender y la capacidad de trabajo grupal.
Tales posiciones sostienen una relación necesaria entre: cambios tecnológicos y de organización del trabajo; complejización y transformación de los procesos productivos; y condiciones de empleo y calificación de los recursos humanos. Pero al respecto cabría preguntarse, por una parte, cómo se manifiestan los procesos de transformación productiva en contextos de estructuras productivas diversas y, por otra parte, si la modificación en el perfil de formación de los recursos humanos desde la perspectiva señalada, generaría mejores condiciones de trabajo para el conjunto de la población.
La cuestión de la necesidad de redefinir los lineamientos educativos, es impulsada por muchos organismos no gubernamentales tales como la CEPAL [3] y la UNESCO [4] que, en un intento por construir una visión más integradora, proponen articular el desafío de la ciudadanía en el plano interno y el desafío de la competitividad, en el frente externo.
Entonces, se señala la necesidad de impulsar la transformación de la educación, aumentar el potencial científico-tecnológico de cada región con miras a la formación de una ciudadanía moderna, vinculada tanto a la democracia y la equidad como a la competitividad internacional. Los conceptos precedentes ponen de relieve algunas ideas que deben estar presentes en todo debate educativo. La definición de políticas educativas debe hacerse tomando en cuenta las tensiones existentes: entre actor económico y actor social, entre la adaptación a los desafíos del contexto internacional (revolución científico-tecnológica, globalización de los mercados) y la realidad de contextos socio-económicos muy diversos. Los efectos de estas tensiones se manifiestan en aumento de la pobreza y la marginalidad.
Como se muestra en el siguiente esquema, la práctica educativa sirve para que los egresados del sistema educativo tengan el perfil que la vida en sociedad y el progreso requieren. Hoy, en cualquier lugar de trabajo existen requerimientos que son necesarios para un desempeño adecuado. La escuela debe hacerse cargo de lo que le corresponde en orden a brindar a los alumnos las competencias básicas para el trabajo y debe garantizarlas en todos sus ciclos, niveles y modalidades. Por supuesto, además de estas competencias básicas, hay otras no tan básicas que el sistema educativo también debe ofrecer.
Un texto publicado por la CEPAL-UNESCO, titulado Educación y Conocimiento: Eje para la transformación productiva con equidad, afirma que para garantizar un desempeño eficaz en un contexto de creciente equidad, el sistema de formación de recursos humanos debe estar compuesto por establecimientos que sean efectivos en el logro de sus objetivos primarios. Esta estrategia sólo puede ser aplicada mediante la participación activa de un estado que compense los puntos de partida heterogéneos, equipare oportunidades, otorgue subvenciones a los que las necesitan, refuerce capacidades educativas en las localidades y regiones más atrasadas y apartadas, etc.
La desigualdad no puede resolverse con la mera intervención indicativa de un estado que no asume una función docente sino meramente regulatoria. En nuestro país no nos enfrentamos sólo a las distinciones sociales, sino también a profundas fracturas en la trama educacional. Nuestra sociedad civil es débil y carece de instituciones capaces de hacerse cargo de una tarea de la magnitud de la instrucción pública.
Podemos afirmar que la utopía de Sarmiento de desarrollar una sociedad civil semejante a la americana de mediados del siglo XIX, ha fracasado. Si comparamos a la sociedad argentina actual con la sociedad fragmentada por la inmigración de principios del siglo XX, encontraremos una diferencia sustancial. Aquella sociedad, como la soñada por Sarmiento, tenía al progreso como concepto organizador y tendía a la integración. La nuestra, en cambio, encarna el fin de aquel proyecto. El tejido social y cultural que a mediados de siglo había alcanzado un entramado aceptable, hoy se desintegra.
En otro orden, se debe agregar que la educación para el trabajo no se agota en la transmisión de los conocimientos necesarios para trabajar. Es imprescindible, y así lo manifiestan todos los actores del mundo del trabajo, la formación de una nueva serie de valores y actitudes relacionados con el trabajo. Se requiere gente que sepa trabajar en equipo, que pueda ponerse en el lugar del otro y comprender su demanda, que se haga responsable del compromiso que toma, que pueda resolver por sí misma situaciones problemáticas, que sea eficaz, puntual, ordenada, solidaria, veraz y, sobre todo, honesta.
Formar estas actitudes y hacer vivir estos valores es la misión de las escuelas en su compromiso de educar para el trabajo y el desarrollo del país. Es cierto que para esto es necesario cambiar muchas cosas, pero de eso se trata. Y lo primero es cambiar nuestras rutinas escolares cotidianas creando espacios en los cuales el ejercicio de esos valores y actitudes sea posible.
http://es.wikipedia.org/wiki/Desarrollo_econ%C3%B3mico
El desarrollo económico es la capacidad de países o regiones para crear riqueza a fin de promover o mantener la prosperidad o bienestar económico y social de sus habitantes. Se conoce el estudio del desarrollo económico como la economía de desarrollo.
La política pública generalmente apunta al crecimiento continuo y sostenido económico y la extensión de la economía nacional de modo que 'los países en vía de desarrollo' se hagan 'países desarrollados'. El proceso de desarrollo económico supone ajustes legales e institucionales que son hechos para dar incentivos para fomentar innovaciones e inversiones con el propósito de crear un eficiente sistema de producción y un sistema de distribución para los bienes y los servicios.
Para entender por qué ahora solo 1/5 del mundo se considera "desarrollado" (principalmente Japón, Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá y pocos más), uno debe tener un buen conocimiento no solo de economía sino también historia, política, sociología y antropología. Uno debe tener en mente, que el mundo, desde el punto de vista de un país desarrollado, es un mundo de pobreza y escasez y por lo tanto es fundamental el reconocimiento de que no es que los otros 4/5 del mundo están retrasados, es más bien que el primer mundo ha tenido el "milagro" del desarrollo industrial-capitalista que se originó en Gran Bretaña hacia el fin del SXVIII y el comienzo del SXIX y después se difundió a otros países del primer mundo.
Descripción
La economía de desarrollo surgió como una rama de economía debido a la preocupación - después de la Segunda Guerra Mundial - sobre el bajo nivel de vida en tantos países de América Latina, África, Asia y Europa Oriental. Estos estudios buscaban entender, entre otros puntos, el como se podía lograr el desarrollo económico y social lo mas rápido posible, el porque el proceso de crecimiento industrial y desarrollo que se había visto en Europa Occidental, EEUU y Japón no se había extendido a otras naciones o regiones, proceso que con anterioridad se creía sucedería "naturalmente". Estas cuestiones se hicieron urgentes debido al proceso de descolonización en el contexto de la Guerra Fría
Casi desde un comienzo dos aproximaciones principales se hicieron notar: las corrientes que podrían ser llamadas "revolucionarias" (también llamadas el modelo cepeliano y desarrollismo) que fueron inspiradas por percepciones marxistas (tales como la teoría de la dependencia) y las corrientes que se podrían llamar de ingeniería económica o de "economía tradicional" (en el sentido de ser la aproximación que se aceptaba en universidades occidentales)
Las primeras aproximaciones de estas ultimas a una teoría de la Economía de desarrollo asumieron que las economías de los países menos desarrollados (LDC siglas en inglés por Low Development Countries), eran tan diferentes de los países desarrollados que la economía básica no podía explicar el comportamiento de las economías de estas ultimas. Tales aproximaciones produjeron algunos modelos interesantes y hasta elegantes, pero fallaron en explicar la realidad de ningún crecimiento, el crecimiento lento, o el crecimiento y el retroceso encontrado en la LDC.
Lentamente el foco intelectual se fijó en el estudio de cuales funciones básicas de la economía se encuentran también en las LDC. Esto clarifico el área de estudio de aproximaciones que a veces bordeaban en el racismo o etnocentrismo permitiendo la creación de modelos más efectivos. La economía tradicional, sin embargo, todavía no podía reconciliar el modelo de crecimiento débil y fracasado.
Mientras tanto, las aproximaciones revolucionarias ofrecían un buen marco explicativo de tal atraso o falla en el desarrollo. Sin embargo, adolecían del problema que no ofrecían un programa eficiente de acción, dado que donde se pusieron en práctica no entregaron los niveles de desarrollo que se esperaba. Se puede alegar sin embargo que el problema principal para estas aproximaciones fue político: sus propuestas no eran generalmente aceptable para los países desarrollados, en el sentido de estar generalmente asociadas con políticas "anticapitalistas". Consecuentemente, estas aproximaciones fueron destruidas por un proceso político.
Todo lo anterior, mas otros factores socioeconómicos, dieron motivo a que, a partir de la década de los setenta del siglo XX, se buscara una nueva aproximación como guía practica para la acción de los gobiernos en relación a esta problemática. Esta nueva demanda se concreto en el llamado Consenso de Washington.
Sin embargo, esto no detuvo el interés académico. En estos días, el campo de los estudios del desarrollo económico es todavía un campo en crecimiento, que busca revisar modelos económicos básicos y construir modelos nuevos para explicar el comportamiento de economías en vía de desarrollo. Además se busca un entendimiento más amplio, incluyendo otras disciplinas para explicar este fenómeno económico.
Además de los aspectos Macroeconómicos y Microeconómicos tradicionalmente estudiados, los economistas del desarrollo incluyeron el estudio de dos nuevas ramas de la ciencia: la Mesoeconomía y la Metaeconomía
La Mesoeconomía, tal como su origen etimológico lo indica se desarrolla en un nivel intermedio entre la microeconomía y la macroeconomía.
Así estudia como afecta la situación coyuntural a las relaciones entre los agentes económicos y al desenvolvimiento económico global.
Algunos de los factores mesoeconómicos relevantes que se pueden estudiar son: el transporte, las comunicaciones, las reglamentaciones en torno al comercio, la provisión de energía o las políticas en el ámbito provincial y regional.
Con el avance de las comunicaciones los agentes económicos interactúan en mayor medida y los aspectos mesoeconómicos se han vuelto más relevantes.
La Metaeconomía introduce enfoques humanísticos que refuerzan el caracter de ciencia social de la economía respecto de la dimensión humana en la que se desarrolla al analizar formalmente los valores potenciales emergentes en términos más generales que la suma de las partes, como se describe a partir de las sinergias que sobresalen de la interacción y retroalimentación entre impulsos egoístico-hedonistas y empatético-comprensivos, y coincidiendo en línea con la teoría de los sentimientos morales descrita por Adam Smith (que también fue catedrático de filosofía moral). Por ejemplo, considerando a los individuos como parte de la sociedad humana y del medio de los que forman parte, y como resultado condicionando la búsqueda interna del interés individual, más egoísta, con la conciencia pragmática de que esa búsqueda tiene un efecto sinergético sobre el desarrollo de los intereses generales de la sociedad humana y del medio, que será la que redunde finalmente en la mayor riqueza de las naciones propugnada por Adam Smith. De este modo, se formula como una especialidad reciente que considera los equilibrios económicos en sinergia con los equilibrios sociales y medioambientales, considerando el desarrollo de las herramientas de análisis que concretarán en cuerpo la metáfora de la mano invisible, y permitiendo con esto evaluar mejor en la práctica la diferencia entre los elementos que enriquecen al conjunto del sistema en el que se desenvuelven los seres humanos, de los que lo empobrecen como detonantes de crisis y de inestabilidades sociales.
La Metaeconomía se acerca a una herramienta científica de auditoría del sistema al analizar y evaluar los efectos de los modelos de organización económica sobre la sociedad y el medio, de cuya suma resulta el conjunto global que define la riqueza real de las naciones.
La Metaeconomía es a la economía lo que la metafísica a la física. En este sentido estudia cuestiones relevantes pero difíciles o imposibles de mesurar. Puntualmente su objeto de estudio radica en cómo las cuestiones culturales afectan a la economía. Un ejemplo citado usualmente, que fue estudiado por la metaeconomía es como la tradicional frugalidad de los habitantes del sudeste asiático colaboró con el desarrollo económico en tal región.
A nivel macroeconómico se han producido importantes avances para la explicación el crecimiento de la producción, gracias a la combinación de los enfoques de oferta y demanda, como en los estudios de Klein ("The Economics of Supply and Demand", Basil Blackwell, Oxford, UK 1983) y de Guisan (coordinadora)("Macro-econometric Models: the Role of Demand and Supply", ICFAI Books, Hyderabad, India, 2006: http://www.icfaipress.org/books/es14.asp), entre otros. Este tipo de estudios tiene en cuenta los efectos de la inversión, el comercio exterior y otros factores, así como las interrelaciones entre diversas variables. Un panorama interesante del desarrollo económico mundial se presenta en Maddison(2001)("The World Economy. A millennial Perspective", OECD, Paris, France).
Además se ha demostrado que el capital humano (sobre todo a través de la educación) tiene en general una importante influencia positiva en el crecimiento de la producción por habitante, de acuerdo con las contribuciones de diversos autores que se analizan en el documento de Neira y Guisán(2002)("Modelos econométricos de capital humano y crecimiento económico: Efecto Inversión y otros efectos indirectos", disponible on line en: http://ideas.repec.org/p/eaa/ecodev/62.html), y en otros estudios. En este sentido destaca el trabajo pionero de Denison(1967) ("Why Growth Rates Differ? Postwar Experience in Nine Western Countries", The Brookings Institution, Washington, US) y estudios más recientes debidos a Barro y Lee y a otros autores.
Otras temas de gran interés para el conocimiento del desarrollo económico son los relativos al papel del capital social (calidad de las instituciones, grado de confianza social y en el gobierno, libertad para el desarrollo de iniciativas empresariales y sociales, entre otros factores). Entre los trabajos pioneros en este sentido destacan los de varios historiadores económicos como el Premio Nobel Douglas North.
En lengua española existen interesantes publicaciones sobre desarrollo económico internacional, entre las que se incluyen, además de varios libros y documentos, artículos de las revistas especializadas en esta temática que figuran en los catálogos seleccionados de Latindex, Redalyc, Econ-Lit y otros.
La educación como motor del desarrollo
Segun Ignacio Tabares, es su artículo "La Educación como Motor de Desarrollo"; la educación es una práctica que tiene dos efectos: la capacitación y la formación. Es una práctica porque se la entiende como una labor que realizan agentes especializados sobre una materia prima (alumnos) con instrumentos adecuados. Los agentes especializados son los educadores. Estas personas realizan la práctica educativa con el fin de que los sujetos de la educación, generalmente niños y adolescentes, sean transformados en sujetos adaptados a una determinada sociedad. De la práctica educativa surge esa transformación que se advierte como una capacitación y una formación cuya finalidad es posibilitar dicha adaptación.
Se entiende por capacitación la adquisición por parte del alumno de conceptos, procedimientos, informaciones, etc., que van a permitir su desempeño en una actividad determinada. Según Domingo F. Sarmiento, en su libro Educación Popular, este efecto de la educación se denomina instrucción. La instrucción sirve a las personas pues ella desarrolla su inteligencia individual, transmite conocimientos y forma la razón. En cambio, la formación implica la adquisición de actitudes, normas, valores, y un código ético y moral; es decir, la adquisición de una actitud: la de ver la realidad de una manera socialmente aceptada, lo cual posibilita al alumno adaptarse a aquello que es normativo en una sociedad.
Retomando la definición de educación, se podría decir también que es un proceso donde se realiza una síntesis de dos actividades: la enseñanza y el aprendizaje. Podemos definir a la enseñanza como la acción del agente educador sobre los educandos —que puede ser programada o no—; ésta tiende a transformar al alumno a partir de la capacitación. El aprendizaje es el resultado del trabajo que realiza el sujeto para adquirir lo que se le transmite. El alumno tiene la capacidad de aprender y por eso puede ser educado.
Entonces, ¿qué efectos produce la práctica educativa? El efecto principal de toda práctica educativa es que el alumno sea educado, vale decir transformado, se integre a la estructura social y ocupe en ella un lugar en la producción económica. Esto último merece una explicación más detallada.
La problemática educativa recuperó centralidad en los debates de diversos sectores sociales, durante los últimos tiempos. El desarrollo científico y de las nuevas tecnologías; los cambios producidos en los procesos económicos y financieros; y la aparición de nuevos problemas sociales y culturales obligaron a pensar en el proceso educativo. Según el enfoque que intenta acercar la educación a la economía, pueden señalarse opiniones que apuntan a rejerarquizar los perfiles de formación de los sujetos en un intento de crear mejores disposiciones para participar de la actividad productiva.
Según la Comisión SCANS [1], en su informe titulado “Lo que el trabajo requiere de las escuelas”, el mejoramiento de la calidad de la educación, atendiendo a la formación de competencias prácticas, incidirá en la disminución del abandono escolar; los estudiantes podrán competir exitosamente en el campo laboral y, como resultado indirecto, los productos y servicios, competirán con éxito en los mercados internacionales. En este mismo informe se señala que: “Para lograr el alto rendimiento de las empresas hay que desarrollar nuevos métodos que combinen las exigencias de las tecnologías con las destrezas del trabajador. Las decisiones operacionales se tienen que tomar a nivel de la línea de producción, recurriendo a las habilidades del trabajador de pensar creativamente y resolver problemas. Las metas productivas dependen del factor humano, de que los trabajadores se desempeñen cómodamente con la tecnología y con los sistemas complejos de producción, siendo capaces de trabajar en equipo y con una sed insaciable de seguir aprendiendo.” En cambio, la UIA [2] señala que los cambios significativos que se están produciendo en el contexto mercado de productos-tecnología-mercado de trabajo exigen una nueva formación que atienda a la capacidad de gestión, la capacidad de aprender y la capacidad de trabajo grupal.
Tales posiciones sostienen una relación necesaria entre: cambios tecnológicos y de organización del trabajo; complejización y transformación de los procesos productivos; y condiciones de empleo y calificación de los recursos humanos. Pero al respecto cabría preguntarse, por una parte, cómo se manifiestan los procesos de transformación productiva en contextos de estructuras productivas diversas y, por otra parte, si la modificación en el perfil de formación de los recursos humanos desde la perspectiva señalada, generaría mejores condiciones de trabajo para el conjunto de la población.
La cuestión de la necesidad de redefinir los lineamientos educativos, es impulsada por muchos organismos no gubernamentales tales como la CEPAL [3] y la UNESCO [4] que, en un intento por construir una visión más integradora, proponen articular el desafío de la ciudadanía en el plano interno y el desafío de la competitividad, en el frente externo.
Entonces, se señala la necesidad de impulsar la transformación de la educación, aumentar el potencial científico-tecnológico de cada región con miras a la formación de una ciudadanía moderna, vinculada tanto a la democracia y la equidad como a la competitividad internacional. Los conceptos precedentes ponen de relieve algunas ideas que deben estar presentes en todo debate educativo. La definición de políticas educativas debe hacerse tomando en cuenta las tensiones existentes: entre actor económico y actor social, entre la adaptación a los desafíos del contexto internacional (revolución científico-tecnológica, globalización de los mercados) y la realidad de contextos socio-económicos muy diversos. Los efectos de estas tensiones se manifiestan en aumento de la pobreza y la marginalidad.
Como se muestra en el siguiente esquema, la práctica educativa sirve para que los egresados del sistema educativo tengan el perfil que la vida en sociedad y el progreso requieren. Hoy, en cualquier lugar de trabajo existen requerimientos que son necesarios para un desempeño adecuado. La escuela debe hacerse cargo de lo que le corresponde en orden a brindar a los alumnos las competencias básicas para el trabajo y debe garantizarlas en todos sus ciclos, niveles y modalidades. Por supuesto, además de estas competencias básicas, hay otras no tan básicas que el sistema educativo también debe ofrecer.
Un texto publicado por la CEPAL-UNESCO, titulado Educación y Conocimiento: Eje para la transformación productiva con equidad, afirma que para garantizar un desempeño eficaz en un contexto de creciente equidad, el sistema de formación de recursos humanos debe estar compuesto por establecimientos que sean efectivos en el logro de sus objetivos primarios. Esta estrategia sólo puede ser aplicada mediante la participación activa de un estado que compense los puntos de partida heterogéneos, equipare oportunidades, otorgue subvenciones a los que las necesitan, refuerce capacidades educativas en las localidades y regiones más atrasadas y apartadas, etc.
La desigualdad no puede resolverse con la mera intervención indicativa de un estado que no asume una función docente sino meramente regulatoria. En nuestro país no nos enfrentamos sólo a las distinciones sociales, sino también a profundas fracturas en la trama educacional. Nuestra sociedad civil es débil y carece de instituciones capaces de hacerse cargo de una tarea de la magnitud de la instrucción pública.
Podemos afirmar que la utopía de Sarmiento de desarrollar una sociedad civil semejante a la americana de mediados del siglo XIX, ha fracasado. Si comparamos a la sociedad argentina actual con la sociedad fragmentada por la inmigración de principios del siglo XX, encontraremos una diferencia sustancial. Aquella sociedad, como la soñada por Sarmiento, tenía al progreso como concepto organizador y tendía a la integración. La nuestra, en cambio, encarna el fin de aquel proyecto. El tejido social y cultural que a mediados de siglo había alcanzado un entramado aceptable, hoy se desintegra.
En otro orden, se debe agregar que la educación para el trabajo no se agota en la transmisión de los conocimientos necesarios para trabajar. Es imprescindible, y así lo manifiestan todos los actores del mundo del trabajo, la formación de una nueva serie de valores y actitudes relacionados con el trabajo. Se requiere gente que sepa trabajar en equipo, que pueda ponerse en el lugar del otro y comprender su demanda, que se haga responsable del compromiso que toma, que pueda resolver por sí misma situaciones problemáticas, que sea eficaz, puntual, ordenada, solidaria, veraz y, sobre todo, honesta.
Formar estas actitudes y hacer vivir estos valores es la misión de las escuelas en su compromiso de educar para el trabajo y el desarrollo del país. Es cierto que para esto es necesario cambiar muchas cosas, pero de eso se trata. Y lo primero es cambiar nuestras rutinas escolares cotidianas creando espacios en los cuales el ejercicio de esos valores y actitudes sea posible.
Principales Modelos Macroecònòmicos
MACROECONOMÍA
La macroeconomía es el estudio del comportamiento agregado de una economía, es decir, es la suma de todas las decisiones de las familias y empresas individuales de la economía, viendo su comportamiento de estas como un todo.
CONCEPTOS DE MACROECONOMÍA
Conceptos enviados por: Eduardo Arenas Vera. La comunidad agradece su aporte.
¿QUÉ ES LA MACROECONOMÍA ?
La macroeconomía es el estudio del comportamiento agregado de una economía, es decir, es la suma de todas las decisiones de las familias y empresas individuales de la economía, viendo su comportamiento de estas como un todo.
El enfoque básico de la macroeconomía es, entonces, la observación de las tendencias globales de la economía, utilizando variables fundamentales como la producción total el nivel general de precios, empleo y desempleo, tasa de interés, tasa de salario, tipos de cambio y comercio internacional y las formas en que estas varían con el tiempo.
Un aspecto importante en la macroeconomía, es que las políticas de gobierno, en particular, las políticas monetarias y fiscales ejercen efectos profundos sobre las tendencias globales, ya sean a través de la producción, los precios, el comercio internacional y el empleo, surgiendo así la controversia entre cual de estas es la optima a usar para un mejor funcionamiento de la economía.
LA PRODUCCIÓN
La medida más importante de la producción en la economía es el PRODUCTO BRUTO INTERNO (PBI), medida estadística que cualifica el valor total de todos los bienes y servicios producidos dentro de los limites geográficos de una economía en un periodo especifico de tiempo. El PBI se puede distinguir de dos formas:
PBI NOMINAL; es el que cuantifica el valor de bienes y servicios a precios corrientes de mercado.
PBI REAL; que cuantifica el volumen físico de la producción a precios constantes tomando como referencia un año base.
Las fluctuaciones del PBI real junto a otras variables macroeconómicas da como resultado al CICLO ECONÓMICO, el cual tiene cuatro fases: CONTRACCIÓN, FONDO EXPANSIÓN Y CIMA. La explicación del ciclo económico es uno de los principales objetivos de la macroeconomía.
EL DESEMPLEO
La tasa de desempleo es el porcentaje de la mano de obra que no esta empleada y que buscan actualmente una ocupación, como proporción de la fuerza de trabajo total.
La tasa de desempleo esta relacionada con las fluctuaciones del ciclo económico, las caídas en la producción se relacionan con incrementos del desempleo, los aumentos están ligados con una declinación de la tasa de desempleo, cuando el desempleo se encuentra en su tasa natural, se dice que la economía esta funcionando en pleno empleo. Existen tres tipos de desempleo:
POR FRICCIÓN; este surge por el movimiento normal del mercado de trabajo.
ESTRUCTURAL; surge cuando hay una disminución de la cantidad de empleos disponibles en una región o industria en particular.
CÍCLICO; originado por una baja del ritmo de expansión económica.
LA INFLACIÓN
La tasa de inflación mide el porcentaje de variación del nivel de precios de la economía, para calcular la tasa de inflación, usamos un índice de precios, que mide el nivel general de precios con relación a un año base, por lo cual la tasa de inflación se calcula como el coeficiente de variación porcentual del índice de precios de un periodo determinado.
El índice de precios más común es el ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR (IPC), que mide los precios al menudeo de una canasta básica fija de varios miles de bienes y servicios que compran las familias.
La inflación esta profundamente relacionada con el sistema monetario de una economía, a largo plazo, las tasas de inflación están en relación con los métodos de emisión monetaria de una economía, a corto plazo, esta ligada a los cambios de oferta monetaria, que resultan de los déficit fiscales o de los cambios de la política monetaria del banco central de un país.
LA BALANZA COMERCIAL
La balanza comercial mide el saldo neto de las exportaciones de un país al resto del mundo menos sus importaciones del resto del mundo. Cuando un país exporta mas de lo que importa, se dice que el país tiene superávit comercial, mientras que en el caso contrario, cuando las importaciones superan a las exportaciones, decimos que el país tiene déficit comercial.
Los desequilibrios comerciales están ligados a flujos financieros entre piases, cuando un país importa mas bienes del resto del mundo de lo que exporta, deben pagar dichas importaciones endeudándose a su vez con el resto del mundo o recuperando prestamos que otorgo al resto del mundo en un periodo anterior. Cuando las exportaciones exceden a las importaciones, el país casi siempre esta concediendo prestamos al resto del mundo.
http://www.gestiopolis.com/canales/economia/articulos/51/conmacroeco.htm
PRINCIPALES MODELOS MACROECONÓMICOS
Profesor: Oscar Bajo Rubio
INTRODUCCIÓN
Modelos teóricos que intenta describir el comportamiento agregado o global de una economía en el corto plazo, y donde se discuten los efectos que las diferentes medidas de política tienen sobre las principales variables macroeconómicas.
MODELO BÁSICO DE DEMANDA AGREGADA O MODELO IS-LM.
Así, tras examinar el modelo macroeconómico keynesiano más simple: el modelo renta-gasto, la introducción del dinero y del tipo de interés nos permite analizar el modelo IS-LM, dedicando una especial atención a los efectos de las políticas monetaria y fiscal.
El modelo anterior se completa en el caso de la economía cerrada, mediante la introducción del mercado de trabajo y, en general, el lado de la oferta agregada. Para ello se consideran sucesivamente los dos modelos alternativos que han caracterizado el desarrollo de la teoría macroeconómica: el keynesiano y el clásico, discutiéndose en ambos casos los efectos, tanto de las políticas monetaria y fiscal como de las políticas de oferta.
NUEVA MACROECONOMÍA KEYNESIANA, caracterizado por la existencia de competencia imperfecta en los mercados de trabajo y bienes.
Posteriormente, se introduce el sector exterior, en un primer momento sólo en el modelo de demanda agregada, lo que da lugar al denominado MODELO MUNDELL-FLEMING y, a continuación, se completa dicho modelo mediante el análisis de la oferta agregada en términos del modelo de “Nueva Macroeconomía Keynesiana ”
FENÓMENO DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO: examina de manera simple las principales fuentes del crecimiento: la acumulación de capital y el progreso tecnológico
EL MODELO BASICO DE DEMANDA AGREGADA
Un modelo sencillo de determinación del nivel de renta: el modelo renta-gasto
- Supuestos básicos del modelo
- Demanda agregada y producción de equilibrio
- La función de consumo en el modelo renta- gasto: el multiplicador
- La función de inversión en el modelo renta-gasto
- El modelo renta- gasto con sector público: efectos de la política fiscal
EL MODELO IS-LM
- Equilibrio en el mercado de bienes: la curva IS
- Equilibrio en los mercados de activos: la curva LM
- Equilibrio en los mercados de bienes y activos: el modelo IS-LM
- La política monetaria y la política fiscal en el modelo IS-LM
- El nivel de precios en el modelo IS-LM: la curva de demanda agregada
LA OFERTA AGREGADA Y LA POLÍTICA MACROECONÓMICA
EL MODELO KEYNESIANO
- La función de producción agregada
- El mercado de trabajo
- La curva de oferta agregada
- El modelo keynesiano completo: políticas monetaria, fiscal y de oferta
EL MODELO CLÁSICO
- El mercado de trabajo en el modelo clásico
- El modelo clásico completo: políticas monetaria, fiscal y de oferta
- Modelo clásico y modelo keynesiano: análisis comparado
MODELO MACROECONÓMICO EN COMPETENCIA IMPERFECTA: LA NUEVA MACROECONOMÍA KEYNESIANA
- Ecuación de salarios
- Ecuación de precios
- Ecuación de empleo
- La curva de oferta agregada
- Funcionamiento del modelo
LA ECONOMIA ABIERTA
DEMANDA AGREGADA Y ECONOMÍA ABIERTA
- Balanza de pagos y mercados de cambios
- Los mercados de bienes y activos en la economía abierta
- Introducción de los movimientos de capitales: el modelo Mundell-Fleming
- Efectos de las políticas económicas
OFERTA AGREGADA Y ECONOMÍA ABIERTA
- La curva de demanda agregada
- La curva de oferta agregada
- Efectos de las políticas económicas
CRECIMIENTO ECONÓMICO
INTRODUCCIÓN A LAS TEORÍAS DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO
- Los hechos estilizados del crecimiento
- Las fuentes del crecimiento económico
- Acumulación de capital
- Progreso tecnológico
La macroeconomía es el estudio del comportamiento agregado de una economía, es decir, es la suma de todas las decisiones de las familias y empresas individuales de la economía, viendo su comportamiento de estas como un todo.
CONCEPTOS DE MACROECONOMÍA
Conceptos enviados por: Eduardo Arenas Vera. La comunidad agradece su aporte.
¿QUÉ ES LA MACROECONOMÍA ?
La macroeconomía es el estudio del comportamiento agregado de una economía, es decir, es la suma de todas las decisiones de las familias y empresas individuales de la economía, viendo su comportamiento de estas como un todo.
El enfoque básico de la macroeconomía es, entonces, la observación de las tendencias globales de la economía, utilizando variables fundamentales como la producción total el nivel general de precios, empleo y desempleo, tasa de interés, tasa de salario, tipos de cambio y comercio internacional y las formas en que estas varían con el tiempo.
Un aspecto importante en la macroeconomía, es que las políticas de gobierno, en particular, las políticas monetarias y fiscales ejercen efectos profundos sobre las tendencias globales, ya sean a través de la producción, los precios, el comercio internacional y el empleo, surgiendo así la controversia entre cual de estas es la optima a usar para un mejor funcionamiento de la economía.
LA PRODUCCIÓN
La medida más importante de la producción en la economía es el PRODUCTO BRUTO INTERNO (PBI), medida estadística que cualifica el valor total de todos los bienes y servicios producidos dentro de los limites geográficos de una economía en un periodo especifico de tiempo. El PBI se puede distinguir de dos formas:
PBI NOMINAL; es el que cuantifica el valor de bienes y servicios a precios corrientes de mercado.
PBI REAL; que cuantifica el volumen físico de la producción a precios constantes tomando como referencia un año base.
Las fluctuaciones del PBI real junto a otras variables macroeconómicas da como resultado al CICLO ECONÓMICO, el cual tiene cuatro fases: CONTRACCIÓN, FONDO EXPANSIÓN Y CIMA. La explicación del ciclo económico es uno de los principales objetivos de la macroeconomía.
EL DESEMPLEO
La tasa de desempleo es el porcentaje de la mano de obra que no esta empleada y que buscan actualmente una ocupación, como proporción de la fuerza de trabajo total.
La tasa de desempleo esta relacionada con las fluctuaciones del ciclo económico, las caídas en la producción se relacionan con incrementos del desempleo, los aumentos están ligados con una declinación de la tasa de desempleo, cuando el desempleo se encuentra en su tasa natural, se dice que la economía esta funcionando en pleno empleo. Existen tres tipos de desempleo:
POR FRICCIÓN; este surge por el movimiento normal del mercado de trabajo.
ESTRUCTURAL; surge cuando hay una disminución de la cantidad de empleos disponibles en una región o industria en particular.
CÍCLICO; originado por una baja del ritmo de expansión económica.
LA INFLACIÓN
La tasa de inflación mide el porcentaje de variación del nivel de precios de la economía, para calcular la tasa de inflación, usamos un índice de precios, que mide el nivel general de precios con relación a un año base, por lo cual la tasa de inflación se calcula como el coeficiente de variación porcentual del índice de precios de un periodo determinado.
El índice de precios más común es el ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR (IPC), que mide los precios al menudeo de una canasta básica fija de varios miles de bienes y servicios que compran las familias.
La inflación esta profundamente relacionada con el sistema monetario de una economía, a largo plazo, las tasas de inflación están en relación con los métodos de emisión monetaria de una economía, a corto plazo, esta ligada a los cambios de oferta monetaria, que resultan de los déficit fiscales o de los cambios de la política monetaria del banco central de un país.
LA BALANZA COMERCIAL
La balanza comercial mide el saldo neto de las exportaciones de un país al resto del mundo menos sus importaciones del resto del mundo. Cuando un país exporta mas de lo que importa, se dice que el país tiene superávit comercial, mientras que en el caso contrario, cuando las importaciones superan a las exportaciones, decimos que el país tiene déficit comercial.
Los desequilibrios comerciales están ligados a flujos financieros entre piases, cuando un país importa mas bienes del resto del mundo de lo que exporta, deben pagar dichas importaciones endeudándose a su vez con el resto del mundo o recuperando prestamos que otorgo al resto del mundo en un periodo anterior. Cuando las exportaciones exceden a las importaciones, el país casi siempre esta concediendo prestamos al resto del mundo.
http://www.gestiopolis.com/canales/economia/articulos/51/conmacroeco.htm
PRINCIPALES MODELOS MACROECONÓMICOS
Profesor: Oscar Bajo Rubio
INTRODUCCIÓN
Modelos teóricos que intenta describir el comportamiento agregado o global de una economía en el corto plazo, y donde se discuten los efectos que las diferentes medidas de política tienen sobre las principales variables macroeconómicas.
MODELO BÁSICO DE DEMANDA AGREGADA O MODELO IS-LM.
Así, tras examinar el modelo macroeconómico keynesiano más simple: el modelo renta-gasto, la introducción del dinero y del tipo de interés nos permite analizar el modelo IS-LM, dedicando una especial atención a los efectos de las políticas monetaria y fiscal.
El modelo anterior se completa en el caso de la economía cerrada, mediante la introducción del mercado de trabajo y, en general, el lado de la oferta agregada. Para ello se consideran sucesivamente los dos modelos alternativos que han caracterizado el desarrollo de la teoría macroeconómica: el keynesiano y el clásico, discutiéndose en ambos casos los efectos, tanto de las políticas monetaria y fiscal como de las políticas de oferta.
NUEVA MACROECONOMÍA KEYNESIANA, caracterizado por la existencia de competencia imperfecta en los mercados de trabajo y bienes.
Posteriormente, se introduce el sector exterior, en un primer momento sólo en el modelo de demanda agregada, lo que da lugar al denominado MODELO MUNDELL-FLEMING y, a continuación, se completa dicho modelo mediante el análisis de la oferta agregada en términos del modelo de “Nueva Macroeconomía Keynesiana ”
FENÓMENO DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO: examina de manera simple las principales fuentes del crecimiento: la acumulación de capital y el progreso tecnológico
EL MODELO BASICO DE DEMANDA AGREGADA
Un modelo sencillo de determinación del nivel de renta: el modelo renta-gasto
- Supuestos básicos del modelo
- Demanda agregada y producción de equilibrio
- La función de consumo en el modelo renta- gasto: el multiplicador
- La función de inversión en el modelo renta-gasto
- El modelo renta- gasto con sector público: efectos de la política fiscal
EL MODELO IS-LM
- Equilibrio en el mercado de bienes: la curva IS
- Equilibrio en los mercados de activos: la curva LM
- Equilibrio en los mercados de bienes y activos: el modelo IS-LM
- La política monetaria y la política fiscal en el modelo IS-LM
- El nivel de precios en el modelo IS-LM: la curva de demanda agregada
LA OFERTA AGREGADA Y LA POLÍTICA MACROECONÓMICA
EL MODELO KEYNESIANO
- La función de producción agregada
- El mercado de trabajo
- La curva de oferta agregada
- El modelo keynesiano completo: políticas monetaria, fiscal y de oferta
EL MODELO CLÁSICO
- El mercado de trabajo en el modelo clásico
- El modelo clásico completo: políticas monetaria, fiscal y de oferta
- Modelo clásico y modelo keynesiano: análisis comparado
MODELO MACROECONÓMICO EN COMPETENCIA IMPERFECTA: LA NUEVA MACROECONOMÍA KEYNESIANA
- Ecuación de salarios
- Ecuación de precios
- Ecuación de empleo
- La curva de oferta agregada
- Funcionamiento del modelo
LA ECONOMIA ABIERTA
DEMANDA AGREGADA Y ECONOMÍA ABIERTA
- Balanza de pagos y mercados de cambios
- Los mercados de bienes y activos en la economía abierta
- Introducción de los movimientos de capitales: el modelo Mundell-Fleming
- Efectos de las políticas económicas
OFERTA AGREGADA Y ECONOMÍA ABIERTA
- La curva de demanda agregada
- La curva de oferta agregada
- Efectos de las políticas económicas
CRECIMIENTO ECONÓMICO
INTRODUCCIÓN A LAS TEORÍAS DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO
- Los hechos estilizados del crecimiento
- Las fuentes del crecimiento económico
- Acumulación de capital
- Progreso tecnológico
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